Opinión

Con la mira calibrada

Gerardo Maldonado Zeas

germaldo1@yahoo.com

Cuenca  – Ecuador

La estructura de la impunidad

   Lenín Moreno terminó de develar lo que todos sabíamos. El Ecuador está endeudado hasta la crisma, y no es verdad el haber recibido “la mesa servida”. Esto siempre supieron quienes se mantienen cercanos al presidente actual:  Patricio Rivera ex Ministro Coordinador de la Política Económica, Fausto Herrera ex Ministro de Economía, Leonardo Orlando ex y actual Director del SRI y algunos más, quienes reciclados siguen dentro del proyecto de la Revolución Ciudadana.

   A pesar de esto, y como si fuera una novedad el tuitero mayor Rafael Correa ya lanzó sus  dardos contra Lenín, indicando que él siempre supo la situación del país. ¿Quién miente entonces?. Desde hace tiempo era un secreto a voces el despilfarro, pero no escamotearon recurso alguno en ocultar la verdad, mostrando las cifras acomodadas a su antojo, ante la mirada de un pueblo impávido y temeroso. Y lo hicieron de manera científica, pues era la única manera de ganar las elecciones de asambleístas y luego las presidenciales. Un pueblo convencido por los magos de los números y los prestidigitadores del engaño, acudiendo a las urnas con dudas pero con esperanzas, sin entender la trama técnica del cálculo y la sospecha, con el silencio de las autoridades de control y  quienes sabían de este festejo financiero.

    Gran parte de la deuda adquirida sin medida ni clemencia, fue para pagar las supuestas monumentales obras que según los conspicuos defensores de Alianza País constituyen “lo ganado o avanzado” en esta década. Mientras los expedientes y grabaciones aparecen en el caso Odebrecht, no porque el fiscal Baca Mancheno haya actuado de manera diligente, sino por la presión internacional y la investigación  a profundidad del periodismo libre del mundo, el Ecuador se ha convertido en el “hazme reír” de la crítica mundial por la completa ineficacia en detener a algunos de los cabezas de la corrupción, viviendo hoy de plácemes en el exterior dígase: Pedro Delgado, Carlos Pareja Yanuzelli, Carlos Pólit, todos fugados bajo el mismo esquema. Los ciudadanos de a pie no entendemos cómo al vicepresidente Glas no le piden medidas cautelares cuando los indicios son claros y suficientes. Tal como anunció el Diario El Comercio: “En su delación ante la justicia brasileña, el delator de Odebrecht José Conceição Santos reveló en diciembre pasado supuestamente haber pagado coimas al excontralor general del Estado, Carlos Pólit, y al vicepresidente, Jorge Glas.”

   El problema es que durante estos diez años se fueron creando las condiciones para crear una verdadera estructura de la impunidad, en donde están políticos de alta distinción, parientes cercanos como el tío Ricardo, hermanos, cónyuges agnados y cognados; una caterva de delincuentes de levita con menor raigambre, algunos detenidos y otros prófugos. Metieron la mano donde pudieron y como quisieron, amparados en las decenas de decretos de emergencia o en la eliminación de los informes previos de Procuraduría, Contraloría y el salto del  SERCOP que tanto proclama su lucha por los procesos limpios. Y a vista y paciencia de los organismos de control, un pueblo callado y  somnoliento, con una juventud entregada a los placeres del consumismo sin la rebeldía de los años 70´s u 80´s cuando su voz hacía temblar al poder de los corruptos, espera la reivindicación de la verdad y la cárcel para los pillos.

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