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La mendicidad en los adultos es más difícil de superar en el país

Durante los meses de noviembre y diciembre el MIES intensifica su acción a través de la campaña “DA DIGNIDIAD”, dirigida a incidir en el cambio de prácticas culturales que aceptan la mendicidad como un hecho natural.

QUITO. Tras largas investigaciones realizadas por el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) se determinó que es más complicado reinsertar a un adulto que vive en la calle, que un niño o adolescente, ya que este es más flexible para ingresarlo en programas educativos o establecer contacto con la familia, mientras que a una persona mayor de edad le cuesta asumir una nueva vida tras permanecer años en la calle.

Por esta razón, el año pasado a escala nacional se abordó a 2.458 personas a través de la campaña Da Dignidad, del MIES, la cual estableció que la mayoría (684) estuvo en Esmeraldas. La cifra es inferior a la que se registró en el 2010, cuando se abordó a 8.200.

Al respecto, el MIES asegura que los resultados obtenidos son el reflejo de que cada vez hay menos personas mendigando. Por este motivo, dentro de las brigadas de Da Dignidad se despliega un grupo técnico que se acerca a las personas y tratan de reinsertarlas en la sociedad con terapias psicológicas, charlas (…). La mayoría de personas abordadas el año pasado (69%) fueron adultos y adultos mayores.

“Lamentablemente, se han detectado casos de personas en sillas de ruedas cuyos allegados se aprovechan de esa situación”, detalló Cecilia Tamayo, viceministra de Inclusión.

Mientras que Marco Guanoquiza, director de la Fundación Casa Angélica, en Quito, manifestó que coincide en que se ven menos personas mendigando con relación a años anteriores. “Han logrado la identificación de tres perfiles de personas mayores de 18 años que viven en condiciones de mendicidad. 10% vienen a Quito de provincias y deben quedarse en la calle porque no consiguen empleo, pero ellos se recuperan al conseguir trabajo. Un 50% corresponde a los que consumen estupefacientes y un 40% a la gente que no se contacta con su familia”, destacó Guanoquiza.

Con respecto a los menores de edad, el MIES abordó a 753 de entre 6 y 18 años, en el 2014, como parte de la campaña Da Dignidad.

Adicionalmente, para los casos de familias que salen a trabajar en las calles, la entidad implementó puntos de referencia donde se cuida a los niños de 1 a 3 años. A los mayores de 4 años se los traslada a centros educativos públicos. “La idea es que los papás no utilicen a los menores para pedir dinero”, enfatiza Tamayo al resalta que el plan para la erradicación de la mendicidad se llegó a convertir en política pública y, a partir del 2011, pasó de ser una campaña temporal a una de atención permanente. Esta se desarrolla en 16 provincias consideradas de mayor vulnerabilidad como zonas expulsoras y receptoras de gente en situación de extrema pobreza.

Cabe recalcar que el MIES invierte $ 1,4 millones para atender a las personas que se encuentran en situación de mendicidad. Como parte del proyecto también se desarrollan tareas de sensibilización en la comunidad con espacios informativos y hay 44 convenios de cooperación para trabajar con diferentes fundaciones. También se hace talleres y se recolecta donaciones. (VCV/La Nación)