Opinión

La mejor defensa es el ataque.

Antonio Aguirre Medina / Guayaquil

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Es elemental que si una persona tiene la razón y actúa conforme a reglas debidamente establecidas, tiene las mejores posibilidades de ganar en cualquier circunstancia de la vida, más aún si quien se siente atacado u ofendido tiene la razón y la historia a su favor. Además, si quien se siente ofendido es la máxima autoridad del país, como es el caso del joven presidente de la República, Daniel Noboa Azín, triunfador indiscutible del alto cargo que representa.

Si tiene argumentos y pruebas contundentes para defenderse y atacar a sus detractores, y no lo hace teniendo los motivos y argumentos suficientes, con seguridad tendría un triste final.

Los políticos corruptos no descansarán en provocar todo tipo de incidentes, especialmente a este gobierno que carece de una persona idónea que asuma alguna realidad histórica ante la patria. Esto se demuestra hasta la saciedad con la escasez de interlocutores capaces y creíbles en este gobierno, donde, por ejemplo, el Primer Ministro, mandamás del Ministerio de Gobierno, quien ha sido considerado a través del tiempo como el Ministro de la Política Nacional, aún no ha sido capaz de hacer ninguna mínima declaración pública a favor de la acción política del gobierno y las instituciones representativas del Estado.

Reflexione, Presidente Noboa: el tiempo y el espacio se acortan y, para actuar tarde o no actuar, mejor sería un retiro honroso.