Opinión

LA MEDITACIÓN

POR: DR. ERNESTO VERNAZA TRUJILLO/ Guayaquil

Nuestras primeras creencias respecto a lo que nos rodea, proviene de padres, abuelos, la escuela y el colegio. Incluye las creencias religiosas que son heredadas además de geográficas, pues de los cinco mil dioses que se disputan supremacía, optamos por adorar al mismo del vecino.

En el camino vamos descartando creencias y aceptando otras como ciertas, que a veces también duran poco. Es mi experiencia con la meditación, un auto engaño que me hizo pasar bonito.

El primer escollo que se encuentra es que ni maestros ni alumnos saben exactamente qué es la meditación, no hay una definición generalmente aceptada por quienes la practican.

La meditación te conduce al Nirvana “estado transcendente libre de sufrimiento y de la existencia fenoménica individual” (¿qué será eso?) te transporta al conocimiento directo, sin embargo, ningún meditabundo ha hecho un descubrimiento o mejorado a la humanidad con un invento.

La meditación la promueve el budismo, la nueva era, los nerd y giles. Cada escuela tiene diferentes maneras de perder el tiempo, así como técnicas específicas que igualmente no te conducen a ningún lado.

Nos explican que sirve para enfrentar la vida moderna llena de angustias, preocupaciones y circuncisiones territoriales, como diría Guadalupe Llori.

Enseñan a meditar los gurús, maestros y badulaques que lo hacen por dinero a pesar de su desapego a las cosas materiales.

Aseguran que la meditación te transporta a diversos niveles de conciencia, pero no te dicen cuántos niveles hay, ni como sabes realmente que estas en el nivel uno o el quinientos quince. Puedes estar simplemente en modo silencio o de avión. Hay personas que no tienen conciencia alguna y eso les impide ubicarse en ningún nivel, es el caso de los asambleístas de quienes sabemos tienen exageradas deficiencias cognitivas. ¿en qué nivel de conciencia estaría alguien como Rosita Cerda que aconseja robar bien?

Tengo amigos que entran en estado especial de conciencia al cuarto trago.

Ponga usted la mente en blanco y estará meditando te dicen, lo que no es novedad, porque ocurre normalmente en los hombres casados cada vez que las mujeres los celan.

Debes llegar al desapego, eliminar toda clase de deseos. lo cual es un disparate, pues existen pretensiones materiales y espirituales legítimas que nunca debemos tratar de abandonar, como la salud, cuidar a seres queridos, tener compasión, lavarse los dientes y defender nuestros principios.

El maestro, gurú o instructor te convence de la necesidad que tienes de limpiarte porque eres una persona sucia, probablemente mala, tirando a perversa, con pecados originales o plagiados, llena de defectos. La meditación hará las veces de lavado, engrasado y secado, dejándote como nuevo.

Para meditar no necesitas un curso, seguir guías espirituales, creer en principios budistas, ni pagar al desprendido instructor por consejos. Para entrar en estado de meditación profunda, solo escucha música clásica, observa el horizonte, el fuego de una chimenea, navega a vela, mira a los ojos al ser amado, eso te dará la paz espiritual tan anhelada.