Ciencia

En la maternidad del Sur, la vida empieza su camino

Quito (Pichincha).- Recorrer los pasillos de la Maternidad Luz Elena Arismendy sirve para evaluar de primera mano lo que las pacientes opinan del centro: “aquí nos atienden como en una clínica privada”. Y este comentario se repite entre las cientos de mujeres que día tras día, llegan a esta institución para ser madres.

Esta maternidad se creó hace casi un año. En este tiempo recibió a 25.023 pacientes en consulta externa y 13 mil más en emergencia. Su área de neonatología atendió a 1.134 recién nacidos.

Pero este centro hospitalario no solo cambió la vida de las madres quienes habitan en el Sur de Quito. También ha recibido, aunque en menor medida, a mujeres que llegan de los cantones aledaños como Mejía y Rumiñahui y de otras provincias.

Sus servicios son de primer nivel. En esta maternidad, construida por el Gobierno, se cuida a la mujer desde el primer día de su embarazo hasta el momento que puede volver a su hogar. Tiene una farmacia bien surtida, un completo servicio de laboratorio, pediatría, hospitalización, termo cunas, consultorios médicos, entre otros servicios. Todo es gratuito, como todo servicio público.

32804324842_485bddcc94_bVisitar el área de neonatología es encontrarse con padres alegres, quienes visitan a sus recién nacidos colocados en cunitas, uno al lado de otro. Todo está limpio. Es un área donde solo se ingresa tomando cada medida sanitaria posible. Junto a esa habitación están los termos cunas, donde los pequeños que requieren más cuidados son vigilados por el equipo de enfermería.

En toda esta instalación se puede apreciar el cuidado y la atención que el Gobierno mantiene hacia las madres de los sectores populares. Esta mañana el Presidente Rafael Correa recorrió la maternidad y pudo constatar que los servicios médicos son de calidad.

Sin embargo, como en todo sitio donde se cuida la vida, a veces los pasillos cuentan testimonios tristes que esperan un desenlace feliz.

Es la historia de los ‘gemelos Carlos’. No son hijos de una misma madre, solo coincidieron en que los dos recién nacidos abandonados fueron rescatados y cuidados al mismo tiempo, con el esmero y cariño que requieren para crecer.

El uno fue recogido de un basurero y el otro, en el centro médico. Hoy, ambos están fuera de cualquier peligro gracias a los médicos y enfermeras de la maternidad, que decidieron llamarlos a cada uno ‘Carlos’ solo por una coincidencia del destino.

Una virgen María embarazada está colocada a la entrada de la maternidad. Es una buena señal para todas las mujeres que llegan a la maternidad. Una señal que les brinda confianza, fuerza y ánimos para la dura tarea que les espera cuando una pequeña vocecita les llame “mamá”. El Ciudadano