Opinión

La maravilla de los abuelos.

María Sol Camacho B./ Guayaquil

solcamacho@uees.edu.ec

La primera definición que se encuentra en la Real Academia Española (RAE) con la palabra “maravilla” es suceso o cosas extraordinarios que causan admiración.

Entre los beneficios que aportan los abuelos a la vida de los nietos, están: equilibrio emocional (ayudan a fomentar la resiliencia), relación positiva (conversaciones, paseos y visitas familiares) ejemplo a seguir, ya que se suelen convertir en sus confidentes y defensores; por otra parte, un estudio en el Instituto sobre el Envejecimiento situado en Boston, concluyó que los abuelos que poseen estrecha relación con sus nietos, suelen padecer menos depresiones.

No obstante, el Dr. Juan Casado jefe de Servicio del Hospital Infantil Niño Jesús señala que, los niños revitalizan y rejuvenecen a sus abuelos haciéndolos más afectivos y felices, porque vuelven a sentirse necesarios, cuando no imprescindible”

Algunos abuelos varones viven un descubrimiento más extraordinario por llamarlo de alguna manera, porque fueron educados en la cultura donde los hombres no se ocupaban de los niños y en efecto, disfrutan de esas vivencias que fueron vetadas socialmente; pero lo que es innegable para abuelos y abuelas, es la inexistencia de presión para educar (como sucede con los hijos) simplemente se concentran en quererlos y automáticamente se invisten como abogados ad honorem de manera vitalicia.

No olvidemos a los abuelos, que no comparten la misma sangre de los que llaman nietos, pero su corazón los ama como tal; porque sabemos que el amor no conoce de ADN ni de apellidos, ni de árbol genealógico.

Por favor rompa el ciclo de no demostrar afecto, sea un abuelo “moderno”, demuestre cariño desmedido, siéntese a escuchar las mejores historias y ocurrencias que harán reír su alma y llenar su corazón, aprenderá de sus nietos, regálele ruido y color a lo que suelen llamar “el ocaso de la vida”.

Aunque no puedo dar testimonio del ser abuela, si puedo afirmar de lo mágico que son para los niños el disfrutar y vivir a plenitud a sus abuelos, en mi caso no solo comparten el nombre, comparten juegos, risas, complicidad, conversaciones, gestos, incluso hasta los mismos temas, suelo pensar que mi hijo es una prolongación del abuelo, más de una ocasión me ha dicho “ma, quiero ser como el abuelo cuando se grande”.

Y para aquellos, que desafortunadamente no pudieron ser testigos de estas relaciones tan únicas y pintorescas, tengo la convicción que los abuelos disfrutan a los nietos desde el cielo, porque la misión de los abuelos no termina en la tierra, ciertamente sospecho que los abuelos son eternos y sí, son una maravilla.