Opinión

La libertad y la interpretación de la Constitución

Es cierto que la Constitución debe ser interpretada en función de su contexto, de su espacio-tiempo; que sus términos deben ser interpretados en su significación común y no técnica. Pero también Linares-Quintana (gran constitucionalista argentino) dice en “La interpretación constitucional” (introducción a su magistral libro La Constitución interpretada, Buenos Aires, Editorial Depalma, 1960, p. II) que su regla primera de interpretación es la siguiente: “Regla primera: En la interpretación constitucional debe siempre prevalecer el contenido teleológico o finalista de la Constitución, que si es instrumento de gobierno también es y principalmente restricción de poderes en amparo de la libertad individual. La finalidad suprema y última de la norma constitucional es la protección de la garantía de la libertad y la dignidad del hombre. Por consiguiente, la interpretación de la Ley Suprema debe orientarse siempre hacia aquella meta básica.

Y en caso de aparente conflicto entre la libertad y el interés del gobierno aquella debe prevalecer siempre sobre este último porque no se concibe que la acción estatal manifestada a través de los cauces constitucionales pueda resultar incompatible con la libertad que es el fin último del Estado”. La Corte Suprema norteamericana ha consagrado el fundamental principio de hermenéutica constitucional de que, en particular, las disposiciones para la protección de la vida, la libertad y la propiedad deben ser amplia y libremente interpretadas a favor del ciudadano.

La Corte Suprema argentina también ha sentado norma tan esencial de interpretación de la Constitución. Ya en el caso Eduardo Sojo, sentenciado en 1887, afirmó que “por grande que sea el interés general cuando un derecho de libertad se ha puesto en conflicto con ramas del poder público, más grande y más respetable es el que se rodee ese derecho individual de la formalidad establecida para su defensa”. Finaliza Linares diciendo que si hubiera duda en la interpretación del texto constitucional relativo debía resolverse por la apelación a favor de la libertad.

Este criterio de interpretación constitucional pro libertatis irradia toda nuestra legislación y sirve de fundamento para descubrir la inconstitucionalidad y la falta de respeto de la ley acotada por los derechos humanos. Nuestra Constitución de 1993 señala en su disposición final y transitoria: “cuarta.-  Las normas relativas a los derechos y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretan de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y con los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por el Perú”.

Autor: Javier Valle Riestra /Perù.