Opinión

LA JUSTICIA TARDA PERO LLEGA

Antonio Aguirre Medina

antonioxaguirre@lanacion.com.ec

En nombre de mi familia agradezco fraternalmente las palabras  de mi gran amigo Silvio Devoto Passano elogiando la actividad hípica de mi padre y reconociendo todo lo que hizo por la hípica sacrificando totalmente  su patrimonio, durante muchos años trataron de ignorarlo  pero el sol no se tapa con un dedo y la verdad siempre sale a la luz.

Su actividad hípica comienza muy joven en el reconstruido Jockey Club en el año 1942 a los 18 años,  fue el concesionario de las apuestas en la tribuna popular implementando en ella sistemas de apuestas que revolucionaron la época como por ejemplo la tripleta y las apuestas por remate, siempre contó con la compañía de su inseparable amigo y contador Vicente Novillo Torres.

Cuando se terminaron las carreras en el Jockey Club del Parque Forestal tomó la representación del Hipódromo La Carolina de Quito en Guayaquil y ocurrió la gran sorpresa que más se apostaba en Guayaquil que en Quito, recordemos que en esos tiempos la transmisión de las carreras era por radio.

En el año 1946 funda la empresa A. Aguirre Avilés y CIA., dedicada a la importación de productos americanos y europeos, recuerdo: pinturas General Paint, baterías Heart, discos Decca, bicicletas, motos, cocinas, refrigeradoras, licores, etc,.  Además traían a los artistas que grababan para la disquera Decca, me acuerdo Lucho Gatica, Xiomara Alfaro y muchos otros,   junto con Vicente Novillo Torres y su hermano Martin inician la promoción del nuevo hipódromo comprando los terrenos donde se construyó el Santa Cecilia, esa compañía se llamaba Ciudadela,  Hipódromo e Inversiones Santa Cecilia, la venta de los terrenos financió la obra civil y la instalación del hipódromo.  Toda la operación de promoción venta y construcción se desarrolló en la oficina de su empresa  ubicada en: P. Icaza entre Córdova y Pedro Carbo (Actual  Edificio Azul de Seguros Cóndor) que contaba con ejecutivos como: Vicente Novillo Torres, Martin Aguirre Avilés, Martin Avilés Suarez, José Plaza Luque, Roberto Serrano Rolando, Guillermo Pareja Rolando y otros.

La primera vez que me llevó al hipódromo fue en el año 1955 y en compañía de Federico Ward con su hijo Elías, nos fuimos en su furgoneta VW a ver los caballos que había llevado de Lima a Quito antes de inaugurar Santa Cecilia, me acuerdo que le corrían dos yeguas La Guapa y La Polla ambas ganaron y luego junto a otros caballos que compro en Lima más los que habían en Quito, inauguraron el Santa Cecilia, que sus amigos peruanos le pusieron el Hipódromo de La Selva por estar rodeados de cerros.

No sé de donde consiguió al Ing. Suizo Max Meier y apareció un día con una cajita hecha por Max y los criticones de siempre se burlaban porque él decía que ese era el ojo mágico del hipódromo, ese ojo mágico duro hasta pocas semanas es decir 58 años, al comienzo del hipódromo las partidas eran con huincha y se ideo un partidor de madera que iba pegado a la huincha, cuando esta se alzaba partían los caballos, este invento duro muy poco, pues, a los pocos meses se enteró que el hipódromo de Cali estaba liquidando sus bienes. Se fue a Cali y compró el partidor, lo separó en dos partes y lo embarcó en dos camiones en 3 días estuvo en Guayaquil, se lo utilizó hasta hace pocos años. En otra oportunidad se averiguó que el hipódromo de Lima iba a cambiar el totalizador eléctrico, se fue a Lima lo compró con máquinas expendedoras de boletos y sus respectivos repuestos y la usaron por mucho tiempo.

La inauguración del hipódromo y sus primeros años fueron un éxito total, pero en la temporada del año 1958/1959 la peste de Anemia Infecciosa Equina terminó con el 75% del activo caballar, ocasionando  pérdidas incalculables. El resto es ampliamente conocido.

También aficionado a la música y el baile, tuvo dos canciones que fueron sus himnos, la primera Por Amor cantada por Roberto Ledesma y la segunda My Way (A mi manera) cantada por Frank Sinatra,  La letra de las dos canciones lo pintan como fue.

La nueva generación de hípicos no conocen la historia de este apasionante deporte seguramente porque el homenajeado no era un hombre mediático y  peor figurón.  Su aporte fue fundamental, acompañado de una gran capacidad de trabajo y más que todo sin ninguna ambición ya que por costumbre en nuestra familia no nos educaron con  la ambición por el dinero. Pecando de modestia soy un convencido de que si existen carrera de caballos desde el año 1956 es porque su labor tesonera y su amor a la hípica corría por su sangre. Fue el verdadero Emperador de los hipódromos, por eso lo bautizaron con el sobrenombre de NERÓN.

Acompaño la foto de la inauguración del Hipódromo Santa Cecilia, en el mes de agosto de 1956, fue bendecido por el Arzobispo de Guayaquil, Monseñor César Antonio Mosquera Corral. Constan en la foto mi padre, mi madre, mi abuela María Avilés de Aguirre; y mi hermano Jorge, a quien también le rinden homenaje el día de hoy.

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