Opinión

La inteligencia artificial…

 Dr. Miguel Palacios Frugone/Guayaquil.

 

Es imposible valorar los beneficios y adelantos que tendrá la generación de seres que convivan con individuos que posean inteligencia artificial.

Todos piensan que las mejoras serán incalculablemente ilimitadas.

Hay gente que está convencida que lo que se viene será la panacea universal y esta ventaja de almacenamiento informático nos ayudará a que las cosas se den de una mejor manera de lo que está sucediendo ahora.

En la actualidad se dice que la diferencia entre los animales y los humanos radica en la inteligencia.

Yo creo que la inteligencia es aquello que nos diferencia de los animales y lo mismo que nos iguala a las bestias.

Yo la defino como la suma de las funciones mentales.

En la actualidad nuestro cerebro actúa con el 8 % de su capacidad total.

Pensamiento, juicio, memoria, percepción, afectividad, solo son algunas de las muchas funciones mentales que tenemos.

Todas estas funciones se movilizan en base a unas sustancias químicas a las que llamamos neurotransmisores cerebrales.

Para ser considerado neurotransmisor, cualquier sustancia química cerebral debe poder iniciar o impedir un proceso mental.

La neurona cerebral se encuentra en reposo cuando está polarizada, quiere decir que se encuentra en a – 70 MV. y sus poros están cerrados. Pero si un estímulo se hace presente; se abren los poros de la membrana y de -70 MV. y se van a -20 MV y los poros se abren para que comience el intercambio de los neurotransmisores con el paso de la información que se encuentra dentro de las proteínas que se mueven de una célula a otra célula.

Lo que sucede es que la membrana se despolariza.

En otras palabras, el pensamiento es el resultado de una actividad química como respuesta a una tarea o problema que lo genere. Al registro de estos cambios electroquímicos se lo llama neurotransdución.

Yo en lo personal, creo que la inteligencia animal indudablemente existe, aunque la misma sea totalmente diferente a la humana, quizás más rudimentaria, pero también está presente en todo el universo y en infinidad de niveles.

Lo que, si es una diferencia que no puede ser igualada por los animales, son los sentimientos.

La información que se les dará a estos nuevos seres informáticos creados por el hombre es ilimitada.

La capacidad de almacenamiento de la información programada en los seres informáticos concebidos por el hombre es inmedible.

Constituyen los nuevos propósitos del futuro vivir.

Por ejemplo, ya no habrá aviones de pasajeros piloteados por un piloto con su tripulación, sino que todo se manejará desde una pequeña consola, donde los que tienen el control serán aquellos que tengan la inteligencia artificial y serán los que tomen las decisiones y manejen todo.

Un robótico en el futuro puede ser programado para no sentir nada al matar o al causar daño o sufrimiento.

Una cosa que debemos entender es que, en un principio, este avance tecnológico será maravilloso, pero a la larga, generará una nueva horda de individuos automatizados, sin valores intrínsecos y peor sin sentimientos.

Lo que no se puede trasferir o inculcar en los robots, es la capacidad de sentir, de sufrir, de amar o de estar felices.

Y no sé puede hacerlo, porque estos son sentimientos que se viven, generan y acumulan desde que somos niños.

Que valor por ejemplo se les puede inculcar sobre la convivencia familiar, el amor entre hermanos o la amistad, si nunca han crecido acumulando experiencias dentro de una familia que los haya criado.

La inteligencia artificial será el principio del final de la raza humana.