Opinión

La insolvencia de Odebrecht

Por: Marcos Ibazeta Marino / Perù. 

La habilidosa jugada empresarial de Odebrecht le sigue dando excelentes resultados. Luego de la detención de sus más altos directivos en Brasil y el acogimiento de estos a la colaboración eficaz reconociendo responsabilidades propias y también las de la empresa, con entrega de información que comprometió a mucha gente de la cúpula de poder político y empresarial que terminó con sus huesos en la cárcel, la empresa, para salvar sus activos, se declaró en estado de insolvencia y solicitó ser sometida a un procesos de reestructuración empresarial, presentando un plan de reactivación con suspensión de pagos a sus acreedores, a los cuales se ha convocado a una junta para la calificación de sus créditos dentro de un cuadro de priorización de pagos.

Las autoridades brasileñas admitieron el pedido y le han brindado a la empresa la protección legal correspondiente, de modo que existe un deslinde absoluto entre la responsabilidad de sus ejecutivos en los respectivos procesos penales y la responsabilidad de la empresa para el pago de reparaciones porque esto dependerá del resultado de la reestructuración empresarial en marcha, algo así como ha ocurrido en nuestro país con los clubes Alianza Lima u Universitario de Deportes.

La noticia de la fecha es el pedido hecho por Odebrecht a las autoridades norteamericanas para que se extienda a los Estados Unidos de Norteamérica la protección empresarial brindada por las autoridades brasileñas a su favor dentro del proceso de reestructuración empresarial por insolvencia, ya descrito en el párrafo precedente.

En un proceso de reestructuración se designa una administración temporal y se concentran todos los activos en el proceso administrativo correspondiente, impulsándose los negocios considerados dentro del programa aprobado, en cuya virtud Odebrecht no pierde sus activos y va eliminando sus pasivos de manera progresiva, razón por la cual siempre ha sido, es y será su prioridad, lograr acuerdos de colaboración eficaz en los cuales asuma responsabilidades establecidos con frío cálculo económico – financiero a cambio de poder seguir operando empresarialmente pero evitando la congelación de activos y obteniendo permisos para disponer y repatriar sus activos que irán al fondo de reestructuración en curso. El problema para los peruanos es determinar cuál será el impacto de esta estrategia empresarial de Odebrecht en la ejecución de un acuerdo de colaboración eficaz que no tuvo en cuenta este posible escenario, a pesar de los cuestionamientos que se hicieron de manera oportuna. Parece que el lobo terminará comiéndose a la caperucita.