Realidades

La inesperada sinfonía de un malvado famoso

Malcolm McDowell, recordado por ‘La naranja mecánica’, habla de su papel en ‘Mozart in the Jungle’.

EEUU. “Espero que tengan un buen 2016”, dice amablemente Malcolm McDowell, uno de los malvados más queridos y recordados del cine gracias a su papel de Alex, un pandillero ultraviolento y amante de la Novena Sinfonía de Beethoven en la película ‘La naranja mecánica’.

Su voz se oye muy lejos, por culpa de algunos problemas de sonido de su teléfono, pero el tono no deja de ser un poco extraño para McDowell, a quien el mundo se ha acostumbrado a enmarcar en un universo mucho más oscuro y violento gracias, en buena medida, a su gusto por escoger personajes fuertes como Mick, en ‘If’, en el que interpretó a un joven que lidera una crítica de la educación superior inglesa, así como su polémica transformación en emperador romano en ‘Calígula’.

“Ahora no me considero como un hombre malo, simplemente soy una persona que ve cómo cambia su mundo”, explica el actor de 72 años –quien evita hablar de su pasado actoral–, al referirse a su más reciente trabajo en la serie de televisión ‘Mozart in the Jungle’, la cual acaba de estrenar su segunda temporada (martes a las 10 p. m. por el canal de TV paga Foxlife).

Esta producción ofrece un retrato tragicómico del mundo de los músicos clásicos, sus sueños, sus pasiones y sus envidias.

En ella, McDowell interpreta a Thomas Pembridge, un director de orquesta que tiene un conflicto profundo con Rodrigo (Gael García Bernal), un joven colega que llega a revolucionar el ambiente musical en Nueva York.

“La esencia siempre ha sido la música y, de alguna manera, cómo la juventud se puede acercar a ella (…) En la primera temporada, la serie exploraba la tensión entre mi personaje y el de Gael, pero ahora la orquesta que dirige Rodrigo enfrenta algunos problemas y él tiene que resolverlos”, comenta.

La experiencia de trabajar junto al mexicano le ha gustado al veterano intérprete que ha alabado su trabajo como un director de orquesta que parece más una estrella de rock.
“Trabajar con Gael es muy interesante. La relación que hemos desarrollado en la serie no se basa en el modelo de quién hace el papel de maestro y quién, el de alumno (haciendo referencia a la distancia generacional entre ambos)”, explica.

Mozart in the Jungle ha logrado no solo dar un giro interesante a un universo musical que suele ser visto con mucho formalismo, sino que en este momento tiene a su favor a la crítica y ganó dos Globos de Oro: en la categoría a mejor serie de comedia o musical y en la de mejor actor en el mismo apartado, para García Bernal.

Lo bueno de ser vulnerable
“Este es un personaje asombroso. Una de las razones por las que decidí enfrentarme a este papel fue porque se trataba de un ser humano vulnerable, solitario y que uno podría definir como un niño problemático, de esos que dañan sus juguetes en un momento de mucha tensión”, explica este intérprete.
McDowell se le ha medido a todo tipo de personajes, pasando de superproducciones hasta proyectos cinematográficos que rozan lo inusual o que se acercan a lo más crudo de géneros como la acción, el terror o la ciencia ficción, pero una mirada profunda –y casi esquizofrénica– y una presencia sólida frente a la pantalla han dejado huella en cada uno de sus proyectos. Mozart in the Jungle no es la excepción.

“Mi personaje da un giro, al igual que la serie. En esta nueva etapa, Thomas cambia su actitud frente a Rodrigo y se da cuenta de que, más que odiarlo, lo admira como músico y como compositor, casi que entiende que no puede odiar a su más grande competidor y se convierte en una especie de sanación para él”, explica.

Un sentimiento que también comparte Rodrigo, que entiende que el respaldo de Thomas es una tabla de salvación para la orquesta y para él mismo. (El Tiempo/La Nación)