Opinión

LA HISTORIA DEL HIPÓDROMO BUIJO.

Antonio Aguirre Medina/ Guayaquilantonioxaguirre@gmail.com

 

 

PARTE 1

 

Haré lo posible por resumir al máximo gran parte de lo que recuerdo. Después del aniversario XX de Santa Cecilia, en el año 1976, las tierras fueron reevaluadas por el catastro municipal y la única solución posible era urbanizar y vender las tierras como en efecto así se hizo.

Hubieron varias propuestas de tierras para un Hipódromo nuevo fuera de la ciudad, la más rápida y factible fue la hecha por la familia Gallardo, ofreciendo sus tierras de Buijo, pero en condiciones muy diferentes a las que concluyeron, en resumen, lo acordado en un principio fue que la familia aportaba las tierras y se quedaba con el 50 por ciento y el otro 50 por ciento para la sociedad perfecta Salem – Aguirre – Novillo (SAN), luego con la suspicacia y la verborrea que lo caracterizaba Emilio Gallardo Luque se hizo incluir en esa mitad es decir el 12,5 por ciento cada uno y se impuso lo que personalmente les advertí que no se dividan las acciones sino que hagan una empresa entre los cuatro para que él no tenga la mayoría por que Emilio se plegaria de inmediato a su familia, porque juntando los dos paquetes harían la mayoría del 62.5 por ciento y los desplazarían en un muy corto tiempo, como en efecto así sucedió.

La obra se dividió en dos partes, la de construcción civil de tribunas, pesebreras etc. estarían a cargo del Ing. Santiago Salem K., la parte administrativa y la comercial a cargo de Antonio y Martín Aguirre Avilés con Vicente Novillo.

Las ventas de terrenos se iniciaron y marcharon muy bien, el flujo de ingresos alcanzaba de sobra cuando estaban los hermanos Aguirre y Novillo, después, cuando los sacaron ya se imaginan lo que paso.

Una vez que tuvieron la mayoría consolidada nombraron presidente a Emilio que siguió encargado de todo el movimiento de tierras y Santiago Salem continuó con toda la obra civil.

Me di cuenta de que algo andaba mal porque importe de Miami 6 volquetas Ford F 600 a Diesel con balde de 6.8 metros cúbicos con el tablón y completé mi equipo que ya tenía anteriormente que era un tractor CAT D6C, una cargadora frontal CAT 920 un rodillo vibrador de arrastre, una motoniveladora y un tanquero también de arrastre.

Cuando fui a retirar el cheque me entregaron una liquidación de movimiento de tierra que no cuadraba porque estaba con un 25 por ciento de sobreprecio es decir que en cada viaje planillaban 1.7 metros cúbicos más, me fui a hablar con mi padre y Vicente Novillo les llevé la liquidación como prueba.

Regrese donde Emilio establecimos cuentas y le dije bien claro lo que pensaba, le vendí las volquetas me las pago y retire todas mis otras máquinas y me retire dejándole en claro que por ningún motivo estafaría a mi padre ni a nadie.

Lo raro de todo el asunto, es que quién fiscalizaba la obra civil y del movimiento de tierras era la misma persona.

Después también se comentó con mucha fluidez que en la primera importación de los doscientos caballos que trajeron de Chile posiblemente hubo un sobreprecio de unos mil dólares por ejemplar.

 

 

CONTINUARÁ MAÑANA…