Opinión

LA HISTORIA DEL HIPÓDROMO BUIJO

Antonio Aguirre Medina/Guayaquil

antonioxaguirre@gmail.com

PARTE 2

 

 

La administración de la familia Gallardo fue un verdadero desastre y era imposible rehabilitar la hípica en esas manos, fue cuando volvió a juntarse los tres de la sociedad perfecta y deciden hacer un Hipódromo Provisional en Río Verde, km. 110 de la vía a Salinas, se vendieron acciones a muchas personas y quién más aporto fue mi tío Carlos Aguirre Avilés, por eso llevó su nombre, el encargado de acelerar la obra fue mi padre y, en menos de seis meses puso a funcionar el Hipódromo Carlos Aguirre Avilés, dejando casi desmantelado el activo caballar de Buijo, para transmitir las carreras a Guayaquil montaron un local en un edificio de la familia Salem, ubicado en Huancavilca y Cacique Álvarez, la operación en Guayaquil estaba a cargo de Vicente Novillo y mi padre de toda la logística del funcionamiento en el sitio, recuerdo que faltando muy poco para la inauguración se dieron cuenta que faltaba la micro onda para la transmisión satelital y le tocó volver a poner la totalidad del valor a mi tío Carlos, esa micro onda que era de última generación la desaparecieron sin dejar rastro.

Al poco tiempo que la familia Gallardo abandonó Buijo las acreencias que tenían con Filanbanco las asumió el Dr. Raúl Lebed Sigall, quién se retiró porque no estuvo de acuerdo en las apuestas on line por que él consideraba que sería la destrucción de la hípica local ; esa parte de las acciones se las compró Santiago Salem K., con eso y las acciones del padre completo el 75%, le faltaban el 12.5% de Vicente Novillo y el 12,5 de mi padre, desconozco que hizo con las acciones Vicente Novillo, pero mi padre se negó a firmar ninguna transacción y habló con Nahim Isaías que le dijo que no tenía nada que hacer, que todo estaba en manos de Santiago y su compadrito del alma, Carlos Pareja Cordero, que en ese momento era el Secretario Jurídico de la presidencia de la República en el Gobierno del Ing. Mec. León Febres Cordero.

A los pocos días un grupo de policías con orden de la Presidencia de la República de meter preso a mi padre, allanaron y destrozaron su oficina del Gran Pasaje y la secretaria se fue a buscar al vecino Ing. Gustavo Gros Urrutia que de inmediato se comunicó con el Gobernador Ab. Jaime Nebot Saadi y me localizó en mi oficina, hablé con el Intendente de Policía Dr. Enrique Camposano Núñez, que también intervino en el acto, parando toda acción policial.

Ese brutal y desmedido abuso de autoridad quebranto su salud y al poco tiempo le dio un derrame cerebral que lo dejó hemipléjico y le costó la vida unos años después.

Esta es la verdadera historia que la prensa asalariada no cuenta, porque no conoce, y, si la conoce la cambia por una pauta o por una foto de portada.

La situación actual es decepcionante, la parte hípica está en agonía, la parte administrativa deja mucho que desear, la parte higiénica brilla por su ausencia y todo en su conjunto se puede comparar como una asquerosa y putrefacta cloaca inmunda.

Mucha información la confirmé por conversaciones en momentos de crisis en la salud de Jorge Suarez el día del entierro del Patriarca y del mismo Ing. Miguel Salem Dibo el día que enterramos a mi padre que lloraba en mi hombro como una criatura que había perdido a su hermano menor.

He recibido algunas recomendaciones que escriba algo sobre el Hipódromo Costa Azul de Salinas, lo haré el lunes con el mayor agrado, también que comente algo sobre el POLO en Guayaquil comentaré algo de aquello el martes.