Opinión

La hipócrita farsa venezolana…

Por: Mario Ponce Lavalle – Quito

 

Mientras se acerca vertiginosamente el 28 de julio de 2024, día en que se llevará a cabo una GRAN FARSA ELECTORAL en el atribulado país venezolano, el gobierno de aquel MISERABLE DICTADOR llamado Nicolás Maduro Moros continúa moviendo sistemáticamente sus fichas según el plan preconcebido, para perpetrar nuevamente el HURTO DE LA LIBERTAD a una cada vez menor cantidad de ciudadanos venezolanos que aún residen en aquel país devastado.

Venezuela, gloriosa cuna de Bolívar y Miranda, quienes iniciaron el proceso militar emancipador de las colonias allende los mares sometidas bajo la corona española durante casi 300 años, fue en cierto sentido la continuación de la LUCHA POR LA LIBERTAD iniciada por los héroes quiteños el 10 de agosto de 1809, masacrados luego en los sótanos del Cuartel Real de Lima en Quito el 2 de agosto de 1810.

De allí nace este nexo histórico indisoluble que, como un «cordón umbilical», unió y une a la Real Audiencia de Quito con la Capitanía General de Venezuela, hoy Repúblicas del Ecuador y Venezuela: una en libertad plena y la otra sometida y subyugada durante 25 años por una gavilla de delincuentes antidemocráticos.

Hoy, debido a esta hermandad histórica que nos ha llevado incluso a compartir los sagrados colores de nuestras banderas, nos vemos obligados a denunciar con antelación la FARSA ALEVOSA que se está urdiendo en Venezuela para PRIVAR A LOS VENEZOLANOS DE TENER UN GOBIERNO LIBRE Y PATRIOTA que reemplace al grupo delincuencial que comenzó con el ya fallecido Hugo Chávez.

Hoy, su «heredero a dedo», el ultra-bobo y siniestro Nicolás Maduro, conduce la casi extinción de Venezuela, habiéndola hipotecado a los designios de la dictadura de Cuba y al sometimiento de regímenes tan oscuros, oprobiosos y criminales como los de Irán, Rusia o Corea del Norte, con quienes comercian «por debajo de la mesa» artículos tan letales como el uranio.

Y esto sucede a vista y paciencia del somnoliento presidente norteamericano Joe Biden, quien prefiere insultar a Trump en el debate presidencial antes que siquiera pronunciar la palabra «Latinoamérica».

En estos días mismos, mientras «Sleepy Joe» bosteza, los rusos ya han introducido en aguas venezolanas una flotilla de barcos de guerra… ¿Con qué objeto? Bueno, podrían haber varias razones:

  1. amedrentar a los venezolanos durante las votaciones,
  2. cargar uranio a tope y llevarlo clandestinamente a Rusia, o
  3. estar listos para evacuar a Maduro, su familia narco y al siniestro Diosdado Cabello y sus secuaces en caso de que las votaciones en su contra sean tan abrumadoras que el FRAUDE SE TORNE IMPOSIBLE… y ahí, sentirse como Muamar Gadafi antes de ser linchado sin piedad por el pueblo.

En medio de este caos aparece la grácil figura de una heroína: María Corina Machado, vejada, golpeada, impedida de participar en la contienda por dictamen del vil y estúpido dictador y sus secuaces, pero dignificando el histórico pasado de su país, está lista para librar esta batalla final.

Ella ha luchado FRONTALMENTE contra los saqueadores contumaces… por eso la odian.

¿Será que su candidato, Edmundo González Urrutia, nos dará una alegría a los demócratas de Latinoamérica?

¿Podrán los buenos ganar un partido con la cancha tan inclinada en su contra?

Desde aquí, hacemos fuerza para que así sea, mientras en los Estados Unidos de América, CUNA DE LA DEMOCRACIA, dos octogenarios despistados se insultan y no ven el peligro de tener a sus peores enemigos apostados en sus narices, bajo el disfraz de un torpe chofer de camión que ha fungido como un criminal dictador durante casi 10 años desde su «sucesión».

¡Que siga la farsa entonces, y que nos agarre santiguados…!