Opinión

La hipocresía

Dr. José Fernando Gómez Rosales
jgomezr@hotmail.com

Estudiemos nuestra gente. Tenemos un grupo de indios, descendientes mezclados mil veces con los conquistadores y con los esclavos que vinieron con ellos. Algunos prefirieron seguir considerándose indios, y conservar las tradiciones preciosas de los aborígenes. De ellos, el 95% son sencillos, amantes de la paz, labran su parcela, venden artesanías, fabrican ponchos, venden verduras, son gente amable, sencilla y valiosa. Otros prefirieron buscar educación, desarrollarse, estudiar y convertirse en personas desarrolladas. Un pequeño porcentaje prefirió entrar en política y mover a sus semejantes. De entre ellos, algunos prefirieron causar disturbios, destruir, pensando en pescar a río revuelto. Otros desarrollaron, encontraron en el estudio la forma de desarrollar su vida, pasaron a ser profesionales, y desarrollaron sus carreras con mayor o menor éxito. Lo mismo ocurrió con los que nos consideramos más españoles. Esta es la forma en que nos desarrollamos los ciudadanos ecuatorianos en general.

Algunos prefirieron decir que no tienen nada. Ni un petate en que dormir. Que como puede el Gobierno cobrarles un centavo de impuesto, si ellos, según dicen no ganan nada. ¡SÍ! Tienen maquinarias agrícolas, vehículos para movilizarse, no falta nada en sus casas, pero ellos son más pobres que los pobres que viven marginados en los barrios periféricos, que viven en medio de las drogas, peleando con la policía, y muchos, mientras sus madres luchan por conseguir algo para sobrevivir, son ellos los que les roban para drogarse o para beber. A estos, hay que añadir a la gente sencilla, que vive en la periferia de las grandes ciudades y les gusta mantenerse sin mayores ambiciones ni gastos, Sus hijos, por eso, muchas veces son arrastrados por sus compañeros o amigos a meterse en grupos, que entran en drogas, raterías y luego narcotráfico, y se van perdiendo, o se envician y se pierden.

Tirar la piedra, y esconder la mano, es la forma de obrar de los hipócritas. Ese pequeño grupo, que gritan, lloran reclaman y se sienten estafados, porque, al no hacer ningún esfuerzo, nadie los toma en cuenta. Ellos gimen por lo que consideran injusticias, pero lo que en verdad buscan es salir beneficiados, como si fueran huérfanos (bonos, ayudas, etc.).

¡Esta es la dura realidad de mi pueblo! Los grupos más marginados de la sociedad, los pobres y los indígenas, que yo los resumo como un solo grupo: Personas en alto riesgo de perderse, pero son gente buena, no problemática. Muchos de ellos prefieren la vida sencilla. Su gran riesgo, son los que siembran el microtráfico, los envician para convertirlos en sus peones, fomentando la venta, producción y distribución de drogas, luego los meten a pandilleros, sicarios, y miles de delitos más, dejando la vida sencilla y siendo la zozobra de sus madres. Este grupo incluye a la gente que vive marginada, esperando recibir del Estado que hasta ahora ha cumplido pésimamente en la ayuda que tiene la obligación de dar, pues los últimos 15 años, han acabado con todo, como si ellos fueran la plaga de langostas de Egipto, que arrasa con todo, dejando sólo miseria y dolor.

Mientras esto ocurre con la gente pobre, no debemos olvidarnos de los mefistofélicos: el fatídico grupo adictivo, que, con la excusa de promocionar placer, hace un negocio fabuloso produciendo, traficando y vendiendo droga, para embrutecer a la gente, usando a la narcoguerrilla para defender su negocio, y el grupo socio-comunista, que en comandos como el Socialismo del Siglo XXI, la Revolución Ciudadana, y varios más, como quieran llamarlos, pretenden esclavizar a las naciones, para dominar e imponer su tipo de Gobierno represivo para esclavizarlos. Los hemos visto y oído: ¿Ejemplos? ¿de destrucción? Nicaragua, Cuba, Venezuela. ¿de disturbios y guerras fraternas? Colombia, Chile, Argentina y dependiendo de su suerte, Perú.

Ojalá que la población sensata se una, reflexione y luche. En Ecuador, ganamos las elecciones, y a Dios gracias, ¡el pueblo quiere librarse! ¡Ellos van a seguir insistiendo! Ojalá que la sensatez ayude a vencer y a limpiar las piedras que seguirán lanzando contra el bienestar de nuestros pueblos.