Opinión

La guerra entre Rusia y Ucrania continúa…

Margarita Dager-Uscocovich

articulista independiente

Charlotte, Nc . Snow Fountain Press- Miami

@mr_dageruscocov www.margaritardager.com

IG:  m.r.dager_the_travel_writer

 

Hay de todo en este periplo demonizado por la debilidad de occidente. Las encuestas desaprueban el trabajo de Estados Unidos con respecto a este desalmado hecho que ha marcado la historia de las guerras en el siglo 21. Considero, que el presidente Biden como representante de la primera potencia mundial ha demostrado ser un líder desorientado y vacilante. Quiero creer todavía que en noviembre saldrán los demócratas airosos en posicionarse en la cámara de representantes, quiero creerlo, pero quizá, sea tan solo una idea loca de una mujer de fe.

El salvar vidas en Ucrania debió ser una de las acciones primarias que Biden debió tomar con seriedad, pero le dio la espalda y solo se limitó a hacer declaraciones escuetas y a enviar un twit aquí y allá. Serguei Lavrov, Guterres y el propio Biden son responsables de la falta de protección al pueblo ucraniano. Insolentes morales, son todos los que se burlan de un pueblo integro que en soledad lucha por sus derechos como país independiente y he aquí el ejemplo tácito de lo que digo. Ahora, las noticias nos indican que un giro en la política alemana colaborará con la entrega de sistemas antiaéreos a Ucrania, pero eso se debió hacer antes de los asaltos barbaros e inhumanos en las ciudades cercanas Kiev.

Los Estados Unidos y su convocatoria a una reunión a través del secretario de defensa Lloyd Austin, junto con otros 40 países que, si bien es cierto, la mayoría no pertenecen a la OTAN diplomáticamente estarán enfrentándose a los complejos asaltos y hechos que deja el segundo más grande holocausto para asistir al presidente Zelensky, no lo considero nada ventajoso ni eficaz. Es tan solo una más de las flojas e intrascendentes estrategias para desviar la atención de quienes hacemos opinión acerca de este tema de gran relevancia. Las razones para martirizar y torturar a Ucrania por parte de Rusia es una guerra inútil que no podrá ganar, pero el apoyo a la seguridad mundial está en nosotros, el mundo libre. Nosotros, los Estados Unidos debemos sentar un precedente y exigir que no se devore a un país que impide ser dominado por la idea matonesca de un hombre desquiciado y moderno, que pretende pasar a la historia como un reciente Zar.

Basta ya de consideraciones y de meras apariciones televisivas con declaraciones que no aportan nada, sino que nos brindan una visión del borroso espectro de política exterior y de trabajo en equipo de la ONU y OTAN. La lógica de ataque a Putin no es aceptable, sin embargo, hay que entrar a Ucrania para apoyar su defensa, no es suficiente el enviar misiles o bombarderos. Si la tercera guerra mundial es inminente, que así sea. Dejar sentado que ningún país debe ser atacado a estas alturas por capricho es un “must do” sin tanto rebuscamiento o artificios. Esperemos que la caída de Putin sea inminente y rápida para que los organismos competentes si es que todavía tienen credibilidad, lo juzguen con la inexorable dureza que merece.

Mientras tanto, La ONU como organismo internacional, a los sesenta y dos días de la guerra en Ucrania no ha sido eficaz, lo mismo que no lo fue en la guerra con Siria. La única respuesta a mi modo de ver en el viaje de Guterres a Rusia, ha sido la determinación de quedar como un “payaso diplomático” por la forma blandengue de sus absurdas declaraciones acerca de las conversaciones con Sergei Lavrov. Es imposible confiar en un organismo en querer acabar con la guerra que por nuestra parte consideramos que es no solo cruel si no que atenta con todo lo que no se debe hacer en un ataque de ocupación cuando su máximo representante rinde declaraciones a la prensa que son bastante torpes y cretinas. De seguro Putin y Lavrov se han de haber reído a sus espaldas.

Observando los toros desde lejos, y, analizando las negativas por parte del líder del kremlin, su actuación es tozuda y desafiante ha logrado que la postura tanto de los alemanes y de Polonia junto con Bulgaria con respecto al cierre de servicio de gas licuado lo lleve a ahorcarse con su propia cuerda ya que mil millones diarios por dichos servicios no son cosa de jugar a las canicas. La economía de Rusia con esta invasión empeorará y habrá que valerse de esto, y de un estoico contrataque no solo económico si no psicológico, que deje al Kremlin sin salida.