Opinión

La Fuerza Pública ya no es la misma

Fuente: Óscar López Calvo/ Costa Rica

El actual ministro de Seguridad Pública, el señor Michael Soto, jerarca de la “Fuerza Pública”, perdón, mejor llamarle como lo que es ahora, una fuerza privada solapada que la clase poderosa financiero-político-empresarial corrupta creó y necesita tener a su disposición para intimidar o garrotear al pueblo cuando lo requieran callar o silenciar.

En el ámbito de los que gobiernan, nos hacen creer al pueblo una mal llamada “Fuerza Pública” para que el pueblo se sienta identificado con su labor o función al servicio de los costarricenses, y esto es una verdad a medias, es decir, nos han hecho creer que es por y para el pueblo, pero, la verdad, sale a la luz su verdadera intención cuando mandan a los pobres maltratados policías a garrotear al pueblo.

No hay que olvidar que este señor ministro fue entrenado y adoctrinado en academias de distintos cuerpos policiales en asuntos represivos e ideológicos, en donde les lavan el cerebro haciéndoles creer quiénes son los “buenos “ y quiénes son los “malos” o, como en estos casos de manifestaciones en las calles, a los que hay que reprimir y callar, al pueblo.

Como peón político a las órdenes de un grupo que lo maneja, el ministro Soto no ve más allá en su adoctrinamiento que servirle a la clase gobernante corrupta. En rueda de prensa, hace unos días, él menciona y solicita que, en estas manifestaciones sociales, bloqueos del pueblo, las mujeres, niños, ancianos, estudiantes, no se involucren en estos actos cívicos de lucha en las calles, ya que en su opinión son manipulados por “cabecillas” para que lo hagan. El ministro piensa solo en un sentido basado en su adoctrinamiento, reprimir a los “malos”, es decir al pueblo.

Pero no se da cuenta que estas mujeres, niños, amas de casa, agricultores, transportistas, jóvenes estudiantes, junto con diversos grupos que luchan por sus intereses laborales, sociales y económicos ya no están más adoctrinados por las mentiras, engaños, corrupción de los grupos que desean tener a todo un pueblo domesticado.

Ya nadie engaña a nadie, ni un solo habitante de este pueblo es llevado con mentiras a luchar socialmente en las calles, pues son las crisis laborales, económicas, alto costo de la vida y la imposición de leyes injustas de los últimos y actuales gobernantes, que son los verdaderos actores o “cabecillas de cuello blanco” que hacen que todo un pueblo se tire a las calles a luchar por lo que creen . A esos manifestantes sociales del pueblo, que muchos políticos llaman vagos, delincuentes, alborotadores, con el fin de deslegitimarlos ante la opinión pública, estuvieron en las grandes luchas sociales del pasado, las del presente y las que podrían venir, por voluntad de conciencia propia.