Realidades

La fuerza del amor entre hijos biológicos y adoptivos

Es cierto, que para el individuo como miembro de la sociedad, existe una necesidad natural de vivir la paternidad, a través de la formación de una familia. Sin embargo, muchas veces  este deseo no puede ser cumplido de forma biológica debido a diferentes circunstancias. Por esta razón, la adopción representa una alternativa viable, que se puede considerar con el fin de llenar ese vacío.

En referencia a este tema, existen muchas dudas e incertidumbre, acerca de las condiciones más óptimas para lograr una adopción saludable. Por otro lado, las familias se preguntan si se puede amar a los hijos adoptivos, tanto como se quiere a un heredero biológico. Por eso, es importante analizar las distintas particularidades que esto implica.

Por otra parte, los papás adoptivos deben pasar por largos procesos con el fin de, demostrar su capacidad paternal. Aunque, existen ciertas similitudes en ambos casos, la paternidad adoptiva implica muchas vivencias particulares, individuales y sociales que les caracteriza.

¿Se puede querer a un hijo adoptado como a uno biológico?

La respuesta a esta pregunta es muy compleja. Sin duda, tanto el amor del padre como el de la madre se fortalecen con el tiempo y están influidos por múltiples factores, pero, no debe existir ninguna diferencia. No obstante, es cierto que se consolida en base a la convivencia y a las experiencias compartidas. Por otro lado, las parejas que deciden adoptar, se enfrentan a diversos mitos sociales provenientes de sus familiares, de sus amigos y del entorno, los cuales, les pueden generar muchas dudas. Especialmente, aquellas referidas  a testimonios de padres que les toma tiempo crear un nexo afectivo, así como los que no han sentido ese amor a primera vista y alusiones sobre temores, que les pueden generar mucha ansiedad.

Estableciendo vínculos  positivos

  • Existen diversas formas que los progenitores pueden tomar en cuenta, para desarrollar nexos afectivos con sus primogénitos adoptivos.
  • Aprovechar para expresar afecto en cada oportunidad que el padre y la madre les brindan cuidados propios de su crianza, como su alimentación, el baño, al momento de  dormir, etc., a través de manifestaciones de cariño.
  • Fortalecer el  contacto demostrando receptividad, tomando en cuenta la personalidad del niño, así como sus necesidades reales y captando las señales que emite.
  • Manifestar una actitud protectora equilibrada, que le permita al niño sentirse cuidado, protegido y cómodo a la vez, para facilitar una identificación positiva con sus padres.
  • Una vez creado este nexo, hay que alimentarlo con mucha paciencia, con la comprensión y el cariño que requiere la paternidad, pues, esto ayuda a superar las dudas y a mejorar la ansiedad para disfrutar plenamente de la familia.

 

La herencia genética es determinante en el amor que se siente por los hijos, pero, eso no significa que no se pueda querer a un hijo adoptado de igual forma.

Las parejas, experimentan emociones de felicidad al adoptar, que les ayuda a superar sus dificultades de procreación,  sentimientos que desean compartir con sus familiares o amigos.

 

D’PADRES E HIJOS
Por Arminda García