Internacional

La fortuna del Carlos III crece 11,6 millones de euros en un año y ya supera los 700 millones

La riqueza personal del rey Carlos III del Reino Unido ha aumentado en 10 millones de libras (11,6 millones de euros) hasta 610 millones de libras (707 millones de euros) en el último año, según la lista de las personas más adineradas del país elaborada por el rotativo Sunday Times y divulgada este viernes.

Carlos III, que accedió al trono hace menos de dos años, ocupa el puesto 258 en la lista de las 350 personas y familias más ricas del Reino Unido, frente al puesto 263 en 2023.

Los cálculos del periódico apuntan a que el monarca se ha beneficiado de un aumento del patrimonio neto de sus propiedades.

Se estima que las propiedades privadas que ha heredado tras la muerte de su madre, la reina Isabel II, como el palacete de Sandringham en Norfolk (sureste inglés) y el castillo de Balmoral en Escocia, representan gran parte de su fortuna.

Al evaluar la riqueza del soberano, el Sunday Times ha puntualizado que solo incluye los activos personales del monarca, no el Patrimonio de la Corona (como joyas), que el rey mantiene para el país.

La riqueza estimada del rey proviene, además de propiedades heredadas, de otras inversiones, según el dominical.

EL MÁS RICO DEL REINO UNIDO

En lo más alto del ránking sigue estando la familia del multimillonario indio Gopi Hinduja, propietaria de un conglomerado financiero, energético y tecnológico, con una fortuna estimada en 37.000 millones de libras (43.180 millones de euros).

Detrás de Hinduja, se encuentra el británico-estadounidense, nacido en Ucrania, Leonard Blavatnik, con sus 29.200 millones de libras (34.080 millones de euros), que controla el grupo Warner Music o la plataforma musical Deezer.

El primer ministro y ex banquero Rishi Sunak, y su esposa Akshata Murty, heredera del fundador del gigante tecnológico indio Infosys, ocupan el puesto 245 de la lista, con una fortuna de 651 millones de libras (759 millones de euros), superior a la del rey Carlos III.

Fuente: El Mundo.es