Opinión

La Fe vence el miedo

Por: Yovana Cárdenas Lino

Desde Lima, Perú, para La Nación de Guayaquil, Ecuador.

 

La fe no se limita a una mera creencia abstracta en lo divino; es un compromiso profundo con una fuerza trascendente que otorga sentido y propósito a nuestras vidas. Representa el reconocimiento de que hay algo más grande que nosotros mismos, algo que va más allá de las limitaciones de nuestra comprensión racional.

En momentos de adversidad, la fe nos brinda consuelo; en momentos de duda, nos ofrece aliento; y en medio de la oscuridad, nos guía. Nos sostiene cuando todo parece desmoronarse a nuestro alrededor, recordándonos que, incluso en los momentos más difíciles, no estamos solos.

Además de ser un refugio en tiempos turbulentos, la fe nos llama a la acción. Nos impulsa a ser agentes de cambio y justicia en nuestro entorno, a trabajar por un mundo más justo, compasivo y solidario. Nos desafía a salir de nuestra zona de confort y a convertirnos en instrumentos de amor y reconciliación en un mundo marcado por la división y el odio.

La fe nos recuerda que somos parte de algo más grande y profundo que nosotros mismos. Nos libera de las cadenas del miedo, esa fuerza paralizante que puede obstaculizar nuestro crecimiento personal y limitar nuestras posibilidades.

Cuando confiamos en algo más grande que nosotros mismos, en el poder transformador del amor y la esperanza, el miedo pierde su dominio sobre nosotros. Nos convertimos en seres imbuidos de coraje, capaces de enfrentar los desafíos con una fuerza interior que trasciende cualquier obstáculo.