Opinión

La familia, el fútbol y la hípica, las tres pasiones de Carlos Paredes Rosales

Silvio Devoto Passano

sidepaderby@hotmail.com

No es de mucho hablar ni de andar demostrando lo que siente, ni en sus momentos de gloria cuando brilló en su querido “relojito”, el Club Sport Patria, como back central de un equipo inolvidable o como eje defensivo en la Selección nacional que participó en las eliminatorias para el Mundial de Chile (1962).

Retirado del fútbol hace más de cuatro décadas, pasó a vivir de manera más intensa su pasión de niño, de cuando con tan solo nueve años de edad asistía al hipódromo de la mano de su padre, Carlos Paredes Ortega, propietario de EL LOBO, una fina sangre peruano hijo de Colbert y Lobelia que llegó a correr y ganar a los mejores del viejo Jockey Club, Paramount, Soñador, Packard Clípper y el enorme Gran Gamín. Como anécdota que bien vale hacer conocer, el niño Carlos paseaba y cuidaba el caballo de su padre, al que le llevaba matinalmente desde Alcedo y José de Antepara, donde estaba su corral, al hipódromo para su entrenamiento.

Hoy, sesenta y tres años más tarde, es cumplido asistente a carreras acompañado de su señora esposa doña Nancy Chang de Paredes, con quien comparte y disfruta de la jornada dominical vivida de manera más intensa cuando escucha el impecable relato de su hijo Mario Fabricio que las oficia de Locutor desde hace 23 años.

Conocedor profundode las cosas del turf, guarda en su mente el recuerdo de los grandes caballos del antiguo hipódromo… Grand Gamín, Paramount y Alveolo y del “Santa Cecilia” selecciona a Peter Flower, Fanfarron, el ídolo Mar Negro, Marrón, Solaz, el triple coronado Pechiche, el tordillo Ratero y el atropellador Salty Moon.

En el hoy llamado “Miguel Salem Dibo” se ganaron su admiración los norteamericanos Terminator y Tropical Nashua, el chileno Mientras tanto y el Colombiano Califa.

“El lobo fue mi primera gran pasión en el mundo del turf, tanto que a uno de mis hijos, Omar, que juega muy bien al futbol, lo apodan así, el lobo”.

Vive la hípica como los grandes aficionados… “NO hay nada más maravilloso que la fusión de un caballo de clase conducido por un jinete hábil, capaz de obtener de él su mejor rendimiento”.

“Cómo olvidar las extraordinarias exhibiciones de excelentes jinetes, nacionales y extranjeros, que han conducido en nuestros hipódromos.

Segundo, Eduardo y Félix Luque, Abel Vaca, uno de los que llevo a El Lobo a más de una victoria, Eliseo Dillon, ecuatorianos todos, y los extranjeros Viterbo Carrasco, Tiburcio Tapia, Gabriel Saavedra, Patricio Correa, Luis Cáceres, Luis Caroca y José Quezada que tantas emociones brindaron a nuestra afición?.

Guarda en su mente la actuación de tantos y tantos jinetes de reconocida trayectoria internacional que actuaron en nuestros hipódromos como “invitados”, destacando al “pulpo” IRENEO LEGUISAMO en aquella inmemorable conducción de Atahualpa en 1966, al “conejo” Adolfo González y a Pablo Alquinta, figura de la fusta en Chile, su país natal, en Colombia y Perú.

Hace poco más de quince años, Brandolo S.A. que administraba al Hipódromo Buijo, dio testimonio de la gran afición al turf de cinco destacados futbolistas entregando a cada uno de ellos una placa recordatoria, Eduardo Sprandre, Enrique Álvarez, Carlos Hernández, los tres fallecidos Alberto Cabaleiro y Carlos Paredes distinción que guarda con orgullo nuestro personaje de hoy.

Sobre el presente y futuro de nuestro turf comenta… “He pasado tantos años en esta afición que a momento temo pueda desaparecer, cada día hay menos propietarios, la situación general es más difícil y el costo de mantenimiento de un purasangre es cada vez mayor. Sin embargo confío en el apoyo de una afición que es eterna y podrá mantenerla vigente”.

Su esposa Nancy, sus hijos y los sietes nietos que lo llenan de amor a diario, el futbol con su ahora “perdido relojito” Patria, y esta hípica que sigue luchando a brazo partido contra viento y marea, continúan siendo las tres grandes pasiones de este HIPICO A TIEMPO COMPLETO.

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