Opinión

LA EXPULSIÓN DE ALONDRA…

Por: Mario Ponce Lavalle – Quito

El 24 de junio de 2024, el gobierno del Ecuador revocó la Visa tipo 9 VI que otorgaba “permanencia indefinida de Amparo” a la ciudadana de nacionalidad cubana, Alondra Santiago Martínez.

¿Ha sido este un acto lícito del gobierno ecuatoriano? Sí, lo es.

¿Ha sido este un acto privativo y, por lo tanto, una acción unilateral por parte del gobierno ecuatoriano? Sí, lo es.

Si el Estado otorgó libremente la permanencia a una ciudadana extranjera en su territorio, tiene igualmente total discrecionalidad y derecho para retirar esa “invitación” a permanecer en “su casa” cuando lo crea oportuno.

En tal virtud -sin que sea su obligación ni jurídica ni moral- el gobierno presidido por Daniel Noboa Azín ha comunicado oficialmente que “…la titular de dicha Visa ha cometido actos que atentan contra la seguridad pública y la estructura del Estado…” y ha dejado sin efecto aquella Visa de Amparo.

Lo que conocemos los ciudadanos comunes sobre este caso es que esta ciudadana extranjera, que ha vivido en Ecuador durante 19 años, se ha permitido realizar varios actos que, según una lógica elemental, estarían vedados para un ciudadano extranjero:

  1. Hacer mofa y burlarse deliberadamente de un Símbolo Patrio como es el Himno Nacional.
  2. Participar activamente en política, actividad vedada para quienes son “invitados en tu casa” (territorio).

El Himno Nacional está definido en el Artículo 2 de la Constitución de 2008 como un Símbolo Patrio; por lo tanto, atentar o burlarse del mismo constituye tácitamente un quebrantamiento de la ley al propiciar y difundir una burla o mofa.

¿Qué ha hecho Ecuador a la Sra. Santiago para que ella se crea con “derecho” a actuar de esa manera? Nada más que acogerla con cariño y amplitud de mente, permitiéndole trabajar y subsistir bajo una condición de Amparo por casi dos décadas.

Sin embargo, cuando el Estado ecuatoriano afirma “…actos que atentan contra la seguridad pública y la estructura del Estado…” estamos hablando de algo muy distinto. Si el Estado ecuatoriano tiene pruebas en este sentido, como es de suponer, entonces la Sra. Santiago Martínez sería una activista, espía, saboteadora o agente encubierta de enemigos del Ecuador. Y encontrándonos bajo un estado de guerra interna oficialmente declarado, sería su obligación librar y extirpar a un elemento nocivo que se encuentra dentro de su territorio.

Las acciones y declaraciones de la señora Alondra Santiago, en la entrevista con el periodista César García Vélez del canal DNews (perteneciente al Grupo argentino Werthein-DIRECTV), denotan una acción política sostenida por su parte que, además de ser contraria a la estabilidad y paz ciudadana dentro de Ecuador, son altamente incendiarias y de tono agresivo. Además, confunde la libertad de expresión -que aquí se practica abiertamente, mientras no existe en su Cuba natal bajo dictadura por más de 64 años- con libertinaje político, vedado para alguien bajo una Visa de Amparo. ¡Esa es la diferencia!

Pronto veremos y comprobaremos si usted, en la Cuba comunista y dictatorial, puede opinar lo mismo que aquí ha intentado, sin ser confinada en una mazmorra durante años, como lo hacen regularmente los criminales Castro Ruz y Díaz-Canel con quienes enarbolan la palabra LIBERTAD. Ahí verá usted la DIFERENCIA con vivir en un país libre (todavía) como Ecuador.

Y si usted no hace nada al respecto cuando regrese a Cuba, entonces quedará establecido -como todo parece indicar- que su papel en Ecuador ha sido el de una agente infiltrada cubana para subvertir el orden en nuestro país, apoyada y protegida por periodistas locales ingenuos y políticos zurdos anti-patria. ¡Así de simple!