Tecnociencia

La estimulación eléctrica cerebral cura los síntomas del estrés postraumático

Un parche eléctrico colocado en la frente logra erradicar los síntomas del trastorno mientras los pacientes están durmiendo

ESPAÑA. El trastorno por estrés postraumático (TEPT) crónico se define como el trastorno mental que, clasificado entre los trastornos de ansiedad, padecen los pacientes que sufrieron daños físicos o psicológicos durante un acontecimiento excesivamente estresante o traumático. Un trastorno que conlleva que los afectados padezcan, entre otros síntomas, depresión, ansiedad, irritabilidad, insomnio y una mayor propensión a tener pesadillas. Y un trastorno para cuyo tratamiento tan sólo se requeriría, según muestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (EE.UU.), que el paciente se pusiera un parche eléctrico en la frente.

Concretamente, el nuevo parche contiene una batería de 9 voltios y, una vez colocado y activado en la frente mientras el paciente está durmiendo, estimula el nervio trigémino. El resultado es un ajuste, aun sutil, de los circuitos eléctricos cerebrales, lo que conlleva un alivio significativo de los síntomas asociados al trastorno.

Como explica Andrew Leuchter, co-autor de esta investigación publicada en la revista «Neuromodulation: Technology at the Neural Interface», «estamos hablando de unos pacientes cuya enfermedad se ha convertido prácticamente en una forma de vida. Es cierto que muchos pacientes con TEPT pueden beneficiarse de los actuales tratamientos, pero también es verdad que la gran mayoría siguen sufriendo los síntomas a lo largo de los años. Y ahora, nuestros resultados muestran que podríamos contar con un nuevo y gran avance para aquellas personas que no han sido adecuadamente ayudadas con los tratamientos disponibles».

Estimulación del nervio trigémino
El estudio se llevó a cabo con la participación de 12 adultos con TEPT crónico –por causa de, entre otros eventos traumáticos, un accidente de coche, una violación o un maltrato doméstico– y depresión mayor, a los que se colocó el parche eléctrico en la frente mientras dormían durante un período máximo de ocho horas.

Como explican los autores, «el parche envía una corriente de baja intensidad a los nervios craneales que se encuentran en la frente, que a su vez envían señales a las áreas del cerebro implicadas en la regulación del estado de ánimo, el comportamiento y la cognición. Es el caso, entre otras, de la amígdala, la corteza prefrontal medial y el sistema nervioso autónomo, que en el caso de los pacientes con TEPT presentan una actividad anormal».

Todos los participantes, que ya habían sido sometidos previamente a tratamiento con medicación y/o psicoterapia sin ningún éxito, fueron preguntados por sus síntomas y el grado de afectación del TEPT sobre su trabajo y vida social antes del estudio y a su conclusión tras ocho semanas.

Los resultados mostraron una reducción promedio del 30% de la gravedad de los síntomas asociados al trastorno, así como una disminución media del 50% de la gravedad de la depresión. De hecho, el tratamiento con el parche eléctrico logró la remisión total de los síntomas en cuatro de los participantes.

Como destaca Andrew Leuchter, «los participantes venían y nos decían que habían dormido de un tirón por primera vez en muchos años, que sus pesadillas se habían ido, o que el efecto era extraordinariamente potente».

Tal es así que, como refiere Ian Cook, director del estudio, «la posibilidad de tratar una enfermedad tan debilitante con esta tecnología tan simple y elegante es ciertamente satisfactoria».

Estudio con militares

El siguiente paso del estudio será probar el parche eléctrico en el personal militar –frente a un 3,5% de la población civil, un 17% de los militares estadounidenses y hasta un 30% de los ex combatientes en las guerras de Irak o Afganistán padecen TEPT crónico.

Como concluye Ian Cook, «el TEPT es una de las heridas invisibles de la guerra. Las cicatrices están dentro, pero pueden ser tan debilitantes como las que se encuentran visibles en la superficie». (ABC.ES/La Nación)