Opinión

La duración de la guerra….

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

 

Leo verdaderamente sorprendido, como abogados a los que aprecio por sus conocimientos en ciertas ramas del Derecho, ahora con total ignorancia y además sin uso del sentido común, afirman con alevosía, que este conflicto o guerra interna no internacional, haciendo uso de un léxico falaz, sólo puede durar por 60 días como fue el texto del decreto 110 expedido por el presidente Daniel Noboa Azín….

Sólo idiotas podrían atreverse a afirmar tamaña estupidez, y lo digo con mucho respeto para aquellos que mantienen ese criterio, porque las guerras que son conflictos armados entre dos ejércitos (en tratándose de dos naciones antagónicas), internas: cuando una nación es amenazada por guerrilleros, terroristas, mafias, o por ejércitos de revolucionarios que conspiran contra el orden constituido, quieren derrocar de manera violenta al Gobierno de turno, por guerra civil, por faccionalismos internos dentro de una misma Fuerza Armada, ejemplo Armada contra el Ejército, Fuerza Aérea contra el Ejército, hibrida, etcétera, etcétera…

Toda guerra tiene una fecha de inicio, pero nadie planifica una guerra para un día, una semana, dos meses, un año, etcétera.

Cosa totalmente diferente es, tener preparativos mínimos antes de iniciar cualquier conflicto, no hacerlo seguramente provocará la pérdida del conflicto, la derrota y la victoria del enemigo, que en nuestro caso provocaría graves problemas de toda índole, en donde la intervención Armada de otras naciones seguramente podría provocar la disolución del Ecuador como Nación, cuestión que esperemos, jamás está hipótesis se convierta en una realidad.

La guerra que se inició oficialmente el 9 de enero de este 2024, durará hasta que el Gobierno así lo disponga y no se tenga la certeza de la eliminación y/o captura de todos los terroristas, mafias y carteles criminales de todo tipo de delitos incluidos por supuesto los vinculados con el narcotráfico, el contrabando, etcétera…

Considero en este estado de guerra, agregar un pronunciamiento oficial y formal, de incluir en este estado, a todos aquellos corruptos que se aprovechen de esta situación para especular con víveres y productos de primera necesidad, den asilo o asistencia de cualquier naturaleza a los criminales y terroristas, sirvan de campanas, soplones, o cualquier actividad que favorezcan a los enemigos del Estado…

Ecuador al igual que otras naciones (Israel) debe convertirse en un pueblo en armas contra todo tipo de delincuencia y terrorismo, y deberíamos comenzar a convivir con la idea de combatir la corrupción y el crimen organizado, como un objetivo nacional permanente, debiendo ser por lo tanto para cualquier gobierno futuro, un imperativo categórico ineludible, imprescriptibles e inderogable combatirlos.

Así que genios, una guerra sólo puede terminar con el triunfo o la derrota, y mientras no se den estos dos escenarios, bajar la guardia o indicar que la ley o la constitución no me permite seguir combatiendo y enfrentando al enemigo, mejor no hagamos nada y sigamos viviendo como cobardes, sometidos y disolvamos a la Fuerza Pública, y declaremos de manera oficial:  «Ecuador República del Narcotráfico y del Crimen».

Semper Fi.