Opinión

La Dulce María

Antonio Aguirre

antonioxaguirre@gmail.com

En el Diario Expreso del día 9 de Agosto de 1995 una inmejorable amiga de la familia Aguirre- Avilés, la señora Evelina Fassio Arzube escribió esta nota que me permito reproducir,  hoy día que mi abuela cumpliría 120 años de nacida.

Cuando el padre eterno la llamó un 22 de Octubre de 1965, la prensa elogió en muchas formas sus bondades, muchos renglones exaltaron sus virtudes: “Se entregó por completo a la práctica del bien”, “Amo a Dios sobre todas las cosas y en Él amó”, “pues fue consuelo su mano y ara del bien fue su pecho”, escribió Adel Celinas. Y María Eugenia Puig, la llamó “poema de sonrisa inefable y de manos de Asís”.

Sí. Recordamos esa sonrisa dulce y diáfana, de quien está en paz con su conciencia y en íntima comunión con Dios. Tierna, cordial, entusiasta, su generosidad no tuvo límites. Su gozo fue dar y dio a manos llenas dio de corazón y de sí misma, que es el mayor don que podamos ofrendar a los demás.  Ninguno de cuantos acudieron a ella quedaron jamás vacíos o insatisfechos; nunca faltó la palabra amable, el consejo sabio, el consuelo tierno, la dádiva prodiga, la tierna caricia.

Madre buena, amiga fiel, dama intachable, mujer bella.  Dios brilló en ella, ahora ella refulge en Dios y seguirá reluciendo también en la tierra, pues quienes la conocimos guardamos vivo su recuerdo y aquellos que vinieron después de su partida seguirán escuchando su nombre y sus virtudes.

Las generosas expresiones de Evelina no permiten hacer ningún comentario adicional, solamente que  hay paz en su tumba, por lo que estoy seguro que está gozando en el cielo, quienes la conocimos jamás la olvidaremos.

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