Economía

La dolarización es uno de los blancos en las campañas electorales

El sistema económico del país no es malo. Ciertos políticos se han encargado de llenar a la economía de trabas y restricciones.

“Fue un error haber entrado a la dolarización, pero es difícil salir sin que haya una crisis económica y social. Por eso, lo que buscamos es generar liquidez alternativa sin tener que salir del dólar”. Andrés Arauz, candidato presidencial del correísmo, hizo esa declaración en abril de 2016, pero ese mismo enfoque está presente en las propuestas del actual proceso electoral

Tanto Alberto Acosta Burneo, analista económico, como Vicente Albornoz, decano de Economía de la Universidad de las Américas, concuerdan con que el sistema monetario es ampliamente respaldado por la sociedad ecuatoriana (más del 92%), por lo que la estrategia de ciertos sectores políticos es vender la idea de que no se está en contra de la dolarización, pero sí plantean medidas que destruyen los pilares de ese sistema.

Uno de los mecanismos para eso es la propuesta de la Renta Básica Universal, una vía para financiar la entrega de $400 mensuales a 1 millón personas a través de la liquidez alternativa: dinero electrónico emitido sin sustento real por el Banco Central. La propuesta está incluida en el plan de Gobierno, presentado al Consejo Nacional Electoral (CNE), por Yaku Pérez.

El sistema de dolarización exige que el Gobierno gaste solo hasta lo que le ingresa, es decir, el tamaño del Estado está limitado por la riqueza real que puede generar una sociedad, la cual es la fuente de financiamiento del sector público a través de impuestos.

Restringir la economía

La única manera de mantener la dolarización y un estado populista es llenarle a la economía de trabas y restricciones. Por eso, Acosta Burneo asegura de la propuesta de sectores -como el correísta- incluye todo un recetario de controles para el flujo de capitales: permisos y cupos aprobados desde el Banco Central para la salida de dinero, limitación del uso de cartas de crédito para las importaciones, subida desproporcionada, hasta el 27%, del Impuesto a la Salida de Divisas (ISD).

El resultado final no necesita especulación, sino regresar la mirada a lo que pasó en Zimbabue, donde la mezcla de gasto descontrolado y fuertes restricciones llevaron a la desdolarización. (JS)

¿Qué pasa sin la dolarización?

El mayor problema de volver a una moneda propia, con el añadido de un esquema de despilfarro estatal, es que el sueldo que recibe cada persona pierde continuamente valor por medio de la inflación, que no es otra cosa que la subida de precios empujada por una gran cantidad de dinero en la economía, que no es resultado de más producción ni actividad económica.

De acuerdo con Manuel González, economista y exmiembro del Consejo Asesor presidencial, la salida neta más perjudicial para una economía dolarizada como la ecuatoriana se da cuando el gobierno gasta más de lo que tiene y necesita cada vez más financiamiento externo para cubrir las deudas que se acumulan.

“Cuando la institucionalidad se fortalezca, se reduzca el riesgo país, y se deje de temer por una incautación de dólares, porque políticos como (Andrés) Arauz lleguen al poder, se podrá tener el ingreso de todo el dinero que se necesita. Los dólares se mantienen dentro de la economía si ésta les ofrece oportunidades más atractivas que fuera”. añadió González.

“Se añora tener de regreso la maquinita de imprimir billetes, porque eso permite seguir ampliando los programas de gobierno, el gasto público y, al mismo tiempo, captar más poder”. Alberto Acosta Burneo, economista.

 

 

 

 

LA HORA