Opinión

LA DESTRUCCIÓN COMO UN MECANISMO DE IMPOSICIÓN

Miriam Florencia López/Guayaquil

Psicóloga y terapista familiar 

Mail:miriam_florencia@yahoo.com

 

 

¡Haces caso a lo que te digo o te destruyo! parece ser el pensamiento de muchos manifestantes  que están causando destrozos en la propiedad privada, convirtiéndose de esta manera en actos criminales que atentan contra una sociedad que cada día lucha por levantarse y seguir adelante en medio de las secuelas que está dejando la pandemia, el narcotráfico y  los altos índices de criminalidad en las calles.

Estos actos criminales que no dejan de ser terroristas están basados en ideales políticos cuyo objetivo es desestabilizar el gobierno pero lo único que consiguen es hacer daño a la sociedad en general.

El nerviosismo, la preocupación, la inseguridad son factores que afectan la psique del ser humano, y es eso lo que ocurre en muchas personas actualmente que temen quedarse sin trabajo, que sus negocios  sean saqueados, que sus familiares sean secuestrados, y es que vivir bajo condiciones de pánico no  beneficia  a nadie, pues los más vulnerables siempre va a ser la clase trabajadora, la clase obrera que vive de un salario o un sueldo.

No podemos permitir que esto siga sucediendo en nuestro país, necesitamos volver a la calma, a tener estabilidad emocional, pues no se sale de una y ya comienza la otra.  Se está creando una sociedad nerviosa, insegura y eso no permite crecer ni en el ámbito profesional ni personal, pues nadie podría invertir en un medio de incertidumbre  e inestabilidad política y laboral.

Cómo puede evitar que lo que está sucediendo actualmente le quite la estabilidad emocional que necesita tener para seguir adelante? Evite la preocupación en exceso, busque mecanismos alternos que le ayuden a obtener ingresos extras en caso de darse el desempleo, calme la ansiedad haciendo ejercicios físicos, no le da paso a los pensamientos negativos, pues estos son tan dañinos como los actos vandálicos, por el contrario busque un rayo de luz en medio de la desesperanza y  recuerde que  después de la tempestad siempre viene la calma.