Opinión

LA DESPEDIDA DEL MAG: CUANDO LA FUSIÓN BORRA AÑOS DE TRABAJO EN EL CAMPO

Ing. Agr. Mauro Erazo Vélez.

Presidente del Foro Agropecuario Ecuatoriano.

Presidente de la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Ecuador.

Docente Universitario

 

El 31 de julio, el Ministerio de Agricultura y Ganadería del Ecuador, el MAG, dejó de existir como lo conocimos. Tras la decisión del Gobierno de fusionarlo con otras carteras, la institución que por décadas acompañó a los agricultores en territorio cerró sus puertas. Y lo hace con el respaldo de un ministro al que muchos en el sector ya llaman “sepulturero”: el funcionario que firmó y defendió la fusión, aun sabiendo el costo que tendría en las zonas rurales.
La noticia cayó como un balde de agua fría en oficinas provinciales, agencias y proyectos que estaban en ejecución. No es solo un cambio de siglas en un organigrama. Es la salida de técnicos, ingenieros agrónomos, veterinarios y extensionistas que caminaban por fincas, daban asistencia técnica y respondían una llamada cuando aparecía una plaga o se dañaba un sistema de riego.
“Hoy siento una profunda tristeza al ver cómo grandes profesionales del Ministerio de Agricultura se despiden de la institución a causa de la llamada ‘fusión’. Son personas que durante años trabajaron junto a los agricultores, brindando asistencia técnica, conocimiento y acompañamiento en el territorio”. Duele porque se nombran abogados, ingenieros comerciales que no son los profesionales que requiere el campo.
El problema no es solo administrativo. Al absorber al MAG en una estructura más grande, se diluye la especialización. Los temas agropecuarios compiten ahora con otras prioridades y presupuestos. Quedan en el aire programas de semillas, crédito, sanidad vegetal, cadenas productivas y escuelas de campo que dependían de la continuidad de equipos técnicos.
“Me preocupa que muchos proyectos queden inconclusos y que, una vez más, quienes terminemos pagando las consecuencias seamos los pequeños y medianos productores. El campo necesita continuidad, experiencia y un verdadero compromiso con quienes día a día producimos los alimentos que llegan a la mesa de los ecuatorianos”.
Ese es el punto central: el pequeño y mediano productor no puede darse el lujo de esperar. Si se corta la asistencia hoy, la cosecha de mañana paga las consecuencias.
Desde el Foro Agropecuario Ecuatoriano el mensaje ha sido claro. Reconocen la labor de los profesionales que salen y advierten que vigilarán el proceso: “Mi reconocimiento y gratitud para todos esos profesionales que entregaron su vocación al servicio del agro. Ojalá las decisiones que se tomen siempre prioricen el bienestar de los agricultores y el desarrollo del sector rural manifestó su asesor nacional, el Ing. Leonardo Escobar Bravo. El Foro Agropecuario Ecuatoriano mantendrá su posición en defensa del sector agropecuario ecuatoriano”.
Defender al sector ahora significa exigir que la fusión no sea sinónimo de abandono. Que los recursos no se pierdan en la transición. Que los técnicos con experiencia no se vayan del todo y que exista un canal directo, con presupuesto y personal, para atender al productor en territorio.
El MAG desaparece, pero el campo sigue. Y seguirá necesitando lo mismo de siempre: políticas estables, que se culmine el censo agropecuario, gente que conozca el territorio y decisiones que pongan primero al que siembra y al que cría. Ojalá el nuevo esquema entienda que sin agricultura no hay seguridad alimentaria, y sin un ministerio enfocado, esa seguridad se debilita.