Opinión

LA DESGRACIA DE QUITO

Econ. Marco Flotes T.
marcoflores27@hotmail.com

La desgracia de Quito comienza con el estado de general resignación de sus habitantes. Parecería que nos empeñamos en mantener calidades y metas muy bajas. Es que resignarse al estado de cosas en lo negativo, causa grandes desgracias, abusos y retrasos. Los ecuatorianos conocemos esto de sobra, acabamos de vivirlo por diez largos años, unos más y otros menos, pero al fin, colectivamente resignados.

No hay nuevos proyectos para dotar de agua a Quito con sus valles circundantes y en menos de 5 años habrán serios problemas por insuficiencia de agua para consumo humano. La basura desborda importantes zonas de la ciudad, contamina y degrada. El cobro de impuestos prediales es anárquico, ineficiente y abusivo, recargado en forma grosera en ciertos sectores. El tráfico es insufrible, altamente contaminante, causante de pérdidas importantes en salud, tiempo y dinero con enorme stress asociado. Los vendedores ambulantes han invadido las calles y convirtiendo, especialmente el centro de Quito en un verdadero desastre. La inseguridad es la norma y en ciertas zonas, literalmente no es posible ni siquiera transitar. La deuda municipal ha crecido sustancialmente en grave perjuicio de la inversión municipal. El gasto corriente excesivo destruye las posibilidades de inversión porque no hay dinero para obra pública. El estado de calles, veredas, bordillos, plazas, espacios verdes y ornato de la ciudad es alarmantemente deficiente por falta de obras y mantenimiento. El soterramiento de cables está paralizado y causa un deprimente espectáculo. El desarrollo y solución de trámites municipales es lento, ineficiente e ineficaz al máximo, nadie atiende los reclamos ni se logra avanzar en nada. La prensa informa que hay unos 2000 millones de dólares en inversiones inmobiliarias, paralizadas por la insufrible ineficiencia municipal. La ciudad está literalmente abandonada a su suerte en la peor situación los últimos 40 años.

Parecería que hay que cerrar con llave el municipio no menos de 3 a 6 meses para producir el cambio dramático que requiere. La ciudadanía debe abandonar su resignación colectiva y exigir los cambios urgentes que se requieren. Nuestra amada ciudad está destruida por la más alarmante ineficiencia e irresponsabilidad administrativas. Quito requiere soluciones concretas y la ciudadanía debe exigir a los candidatos a Alcalde, Concejales y potenciales administradores, cumplir sus responsabilidades con esmero, capacidad, conocimiento, honestidad, eficiencia, respeto y decencia. Es lo mínimo que hay que tener.

Octubre 1 de 2018