Opinión

LA DESCOMPOSICIÓN DEL MUNICIPIO DE QUITO…

Por: Mario Ponce Lavalle – Quito

El deterioro institucional que evidencia hoy, el Concejo Municipal de Quito, NO es cosa de ahora (…) es consecuencia de un continuo proceso de descomposición que empezó hace unos doce años aproximadamente, a partir del triunfo del Dr. Augusto Barrera para alcalde de Quito, en el año 2009.

El Dr. Barrera, un médico de profesión, afiliado políticamente al Movimiento Alianza País -que fue el brazo ejecutor de aquel correísmo de concepción de izquierda bolivariana, inspirado en el castro-chavismo, sumiso y obsecuente a los dictámenes del Socialismo del Siglo XXI y del Foro de São Paulo- fue quien empezó a cambiar las políticas y destinos de la ciudad.

Barrera tuvo a bien, romper aquella “regla de oro” que había prevalecido por ser altamente práctica y exitosa, y, por tanto, respetada durante muchas décadas, por muchos ilustres alcaldes de muy grata recordación, cuál fue: que, entrados al Consejo Municipal de Quito, las banderías políticas quedaban a un lado y todo el Concejo en conjunto, trabajaba al unísono, por el bienestar y progreso de la ciudad.

Barrera “inoculó” con perversidad, la idea de que, política partidista dentro del Consejo debía ser el objetivo de su gestión; no exenta de un antipático servilismo hacia su vecino de plaza: el prófugo y sentenciado expresidente, Rafael Correa, ante quien resignó aquel nivel de hidalguía que siempre distinguió al Consejo Municipal de Quito.

Seguidamente, la ciudad eligió a Mauricio Rodas – un joven e inexperto político- más como rechazo a que Barrera continuase, que por méritos o experiencias que acrediten su valía.

El nuevo alcalde, fue incapaz de retomar la exitosa fórmula anterior, y más bien, cayó en aquel juego de politiquería barata, de “cómo manejar un Concejo en contra” en vez de “vender” la idea de progreso y bienestar de la ciudad, como esfuerzo común del Concejo Municipal.

Su esfuerzo administrativo, se concentró casi plenamente en construir  el proyecto del Metro-Q, conceptualizado por Barrera -NO a través de las más idóneas vías- pues lo adjudicó “a dedo” a  Metro Madrid, pagando la no despreciable suma de 58 MM de dólares en estudios (.?), y privándole a la ciudad de los beneficios que hubiera obtenido -en diversidad de sistemas, tecnologías y trazado de la ruta- si se hacía una Licitación Internacional Abierta, que era lo procedente para un proyecto de tal magnitud: equivalente a 5 Aeropuertos de Quito, que fue ya un proyecto ambicioso.

Así, el exalcalde Rodas, inicia cometiendo un error grueso: contratar la construcción del Metro-Q, con la ya sentenciada, desprestigiada y corrupta Odebrecht, cuyo escándalo forzar en corto plazo, a derivar a Acciona de España; y logra avanzar en un 95% (dato de su informe… que hoy, el inepto Yunda dice que fue menor…) y se relegan todo el resto de proyectos y atención a problemas de la ciudad, que quedan a nivel de papel mojado.

En el camino, la prevalencia de la política mal entendida sigue incólume dentro del Consejo capitalino y produce hechos vergonzosos: Allanamiento al Municipio de Quito a cargo de la Fiscalía, debido a un par de trúhanes que oficiaban de  concejales -Sánchez y Garnica- mismos inauguraron la “moda”, de ejercer su función, portando grillete electrónico de prontuariados, a vista y paciencia del Concejo y bajo los reclamos de la ciudadanía; estos malandros, fueron acusados por Fiscalía, nada menos de: asociación ilícita, concusión, tráfico de influencias y enriquecimiento privado no justificado, originado en haber extorsionado al gremio de taxistas, para otorgarles su licencia de trabajo.

La falta de liderazgo de Rodas, fue insistentemente reclamada por los quiteños, pero ahí quedó y así terminó…” pidiendo tiempo” como se dice en el argot deportivo…

¡Y llegamos finalmente a Yunda…! Otro médico, enraizado en “comunicador” en base a un misterioso mecanismo de adjudicación de frecuencias, con el pútrido tufo al correato, ¡ya evidenciado como arbitrario, abusivo e inmoral…!

Pero, Jorge Yunda no vino solo; vino cargando 9 concejales correístas, y su ínfimo 21% del electorado; nivel irrisorio de aprobación que solamente una Ley obscura, mañosa y perversa como la actual, permite que cualquier “aparecido” se haga del poder, otrora dignamente asignado a prohombres como:  Jijón y Caamaño, Andrade Marín, Del Castillo Álvarez, Durán-Ballén Cordovez, Pérez Intriago, Paz Delgado, Mahuad Witt, Moncayo Gallegos, y otros que sin desmerecer, fueron menos relevantes, pero siempre dignos…! y dejaron huella trascendente en una ciudad bella y hoy venida a menos.

Yunda Machado, un afuereño venido desde las alturas de Guano, resulta ser otro advenedizo que ni sabe, ni siente, ni tiene raigambre en Quito… Su gestión empieza con una activa acción de repavimentación, que es aplaudida por la ciudadanía… pero al poco tiempo, se desvanece poco a poco su acción, evaporándose en acciones baladíes: cuidar los perros, hacer bordillos, hablar de dos Quitos, el del norte y del sur, cuando Quito es SOLO UNO…

Y empiezan a saltar los actos de corrupción, nepotismo, procedimientos irregulares en contratos millonarios, que se juntan con la pandemia y el muy opaco proceso de compra de insumos para prevenir la hecatombe sanitaria… sus hermanos e hijo, enquistados ilegalmente en su administración, descomposición que termina con un alcalde de Quito, allanado en la madrugada, con grillete en el tobillo, acusado por Fiscalía, y lo peor de todo: insensible o ciego para ver EL DAÑO QUE LE ESTÁ OCASIONANDO A LA CIUDAD !, que está abandonada, sucia e impresentable, llena de grafitis, con sus áreas verdes que parecen potreros, aptos solo para criar ratas, baches por doquier, y lo peor y más grave: con el Metro-Q atrasado 2 años, cuyo costo por lucro cesante agobiará a Quito ineludiblemente, y SIN NINGÚN proyecto relevante en la mira; solo enseña bordillos mal hechos, cuando es acosado por la prensa, que reclama con derecho…quedando siempre evidenciada su ineptitud…!

Nos intenta tomar por bobos, el “avispado” de Yunda a los quiteños, sin percibir que él y solo el, es la risa y desgracia de esta ciudad…su estulticia no le permite ver, ¡que el único incapaz, rechazado y despreciado es él y su grupejo de avivatos que están medrando de la ciudad…! ¡Ya les caerá el guante…!

¡Esto se tiene que terminar ya! ¡La ciudad es hoy tierra de nadie, donde cualquiera hace lo que le viene en gana…!

Si Jorge Yunda debe caer y ser encarcelado por ilícitos cometidos, es tema que le compete a la Justicia luego del debido proceso; pero el revertir el estado de abandono e inacción administrativa, debido a su manifiesta incapacidad, ¡es algo que le compete a los quiteños y no debe demorar más…! ¡Váyase ya a su casa, Dr. Yunda! que el daño es mayúsculo…