Opinión

LA DELINCUENCIA, UN PROBLEMA SOCIAL QUE AUMENTA CADA DÍA

Psicóloga y terapista familiar Miriam Florencia L./ Guayaquil

Mail:miriam_florencia@yahoo.com

 

Guayaquil se ha convertido en una de las ciudades más peligrosas del país, y esto se debe a que la delincuencia y el crimen organizado  cogen cada día más fuerza sin que a la fecha se observen actos que dejen entrever que la situación está controlada por parte de la policía nacional.

Y es que las barbaries que se cometen cada día en las calles de la ciudad, tienen a la población con mucho temor, y esto  está afectando grandemente no solo a la seguridad física sino también a la salud mental, pues se sabe que se sale de la casa, pero no se sabe si se va poder regresar a ella, pues ya ni en la casa se está seguro.

Pero sin lugar a dudas, la sociedad en general es la más afectada, pues la delincuencia es consecuencia de muchos factores sociales como  la pobreza extrema en que muchos hogares se encuentran hoy en día, la  falta de empleo, pues existe poca oferta y mucha demanda, el descontrol del consumo de sustancias, los pocos valores familiares y morales que existen en la sociedad, la desintegración y el maltrato familiar, la incursión en nuestro país de bandas delincuenciales internacionales a lo que se suma la afectación mental que estos delincuentes presentan.

Una de las maneras a las que ellos recurren para hacer sus fechorías es atemorizar a la víctima a través de los insultos o amenazas con armas, pues esto les permite  tener la situación  a su favor, pues la víctima, presa del pánico, accede a entregar sus pertenencias para evitar ser heridos o que acaben con su vida.  Pero qué pasa por la mente del delincuente en esos momentos?  Pues ellos al no ser  personas empáticas, no sienten compasión por sus víctimas, solo les interesa obtener lo que quieren, pero no están preparados para el contra-ataque, por eso recurren a la violencia innecesaria cuando sus víctimas ofrecen resistencia.

Esta situación afecta el comportamiento de la sociedad,  pues las personas sencillamente ante tanto temor dejan de salir a reuniones por la noche, a ir a restaurantes o sitios de recreación, a llevar dinero en efectivo en sus carteras, contrayendo la economía y por ende la estabilidad emocional de las personas.