Opinión

LA DELINCUENCIA SE ACTUALIZA.

Antonio Aguirre Medina/Guayaquil
antonioxaguirre@gmail.com

Mientras las fuerzas del orden avanzan lentamente, las fuerzas delincuenciales se modernizan con las turbinas encendidas y en pleno funcionamiento para cumplir con sus descalificados fines.

Resulta que por informaciones se conoce, que, por ahora, los sofisticados artefactos con tecnología de avanzada conocidos como DRONES sobrevuelan las edificaciones situadas en las Urbanizaciones Privadas, ubicadas en los cantones Daule y Samborondón.

Las autoridades consideran esta actividad cuando es delictiva como un «DELITO DINÁMICO» y el control de su uso sería fácil si todos los propietarios de las residencias de Samborondón y Daule permitieran el ingreso de la Policía para controlar el uso de los artefactos voladores.

Gran parte de los drones son utilizados para el control de la agricultura, ganadería, topografía y hasta para uso deportivo e informativo, prestando un servicio eficiente y rentable para sus usuarios.

Pero no todo en la vida es bueno los drones también son usados para actividades delictivas e ilícitas más especializadas por ejemplo : lanzamiento de bombas como las que utilizaban los cacos en los desmanes de las penitenciarías, espionaje, lanzamiento de sustancias venenosas y/o somníferas y hasta para filmar videos que después servirían para el chantaje a los mismos habitantes de «PELUCOLANDIA» como irónicamente un delincuente innombrable prófugo de la justicia bautizó a los habitantes de ese hermoso sector.

La Policía Nacional y el Gobernador de la Provincia tiene el deber de informar a la ciudadanía sobre el uso de los drones para fines permitidos, así como también los no permitidos y a su vez gestionar con las autoridades cantonales que les permitan la entrada de la fuerza pública cuando la situación así lo amerite.