Opinión

La defensa de Europa ante la ciudadanía

Las declaraciones del presidente Emmanuel Macron planteando como futurible el envío de soldados a Ucrania para ganar la guerra han sido rápidamente contestadas. Alemania, Reino Unido, Suecia, Polonia, Hungría, República Checa, Italia y España han rechazado esta fórmula. La propuesta no es viable porque la ayuda a Ucrania siempre ha estado condicionada a no dar pasos que impliquen escalar el conflicto a una guerra entre Rusia y los aliados. La respuesta de Vladímir Putin advirtiendo con el uso de armamento nuclear no se hizo esperar.

Desde que Rusia invadió Ucrania hace ya dos años, la Unión Europea mantiene una firme voluntad de ayudar a este Estado. Los 12 paquetes de sanciones a Rusia, la ayuda de 50.000 millones para compra de munición y armamento, o el entrenamiento de 50.000 soldados ucranios en algunos Estados miembros son compromisos que deben continuar e incrementarse con la puesta a disposición del armamento que ha solicitado Volodímir Zelenski, pero también el propio alto representante de la Unión Europea.

Dado que la guerra de Rusia contra Ucrania ha modificado la estructura de seguridad europea ello requiere también un esfuerzo urgente desde la Unión para fortalecer su capacidad de respuesta en los términos que impone un mundo hostil. Hacerlo exige perfeccionar su autonomía estratégica generando nuevas capacidades, sin que ello reste esfuerzos al compromiso de los Estados con las estructuras de defensa como la OTAN que es hoy quien tiene el poder de disuasión. La presidenta de la Comisión Europea y candidata a repetir en el cargo, Ursula von der Leyen, ha anunciado que va a presentar una estrategia para la compra conjunta de material militar inspirándose en la experiencia de la compra de vacunas y con la idea de “gastar más, mejor y en Europa”. El Banco Europeo de Inversiones también ha mostrado su disposición a contribuir al desarrollo de proyectos conjuntos en la materia. Son propuestas que suponen un cambio profundo en la historia reciente europea y que deben ir acompañadas de una labor intensa de explicaciones y pedagogía política ante una ciudadanía europea educada durante varias generaciones, por fortuna, en escenarios de paz y que tendrá en su poder ratificar estas decisiones cuando sea llamada a las urnas.

 

 

EL PAÍS (elpais.com)