Opinión

LA DECISIÓN ESTÁ TOMADA Y SU APLICACIÓN YA ESTÁ EN EL PROCESO DE EJECUCIÓN.

Antonio Aguirre Medina/Guayaquil

antonioxaguirre@gmail.com

 

Antes del segundo mes en el ejercicio de la presidencia de la República, el joven presidente Daniel Noboa Azín tomó la decisión más oportuna y en el día preciso para declararle la esperada guerra a todo tipo de delincuencia organizada, todo proceso meditado, calculado y bien pensado que tiene una base sólida y una cuota de sacrificio inicial es recuperable con creces en muy corto tiempo.

La situación delincuencial del país llegó a su punto de quiebre, el país estaba convertido en un narcoestado con el respaldo de algunos mandos políticos, judiciales, castrenses y policiales que deberían ser retirados y reemplazados de inmediato antes que sigan envenenando a lo poco sano que todavía queda en el país.

Éste primer paso podría haber sido el escalón más difícil de superar para intentar una exitosa reelección inmediata, que dejaría sin piso, ni sustentación cualquier intención de retorno al poder del peor presidente de la historia, que debido a su incapacidad para tomar decisiones y gobernar dejó prosperar todo tipo de delincuencia organizada hasta casi convertirnos en un Estado Fallido y más que todo putrefacto por la corrupción.