Ciencia

La curva, perfeccionada

La compañía surcoreana muestra en Barcelona la segunda generación de su teléfono flexible y una completa gama media -Magna, Spirit, Leon y Joy.

BARCELONA. El domingo se celebraron la mayoría de eventos de prensa del Mobile World Congress. Aunque la feria se inaugura ayer, muchos de los fabricantes presentan sus productos en el conocido como “día cero”, antes de la apertura de puertas oficial de la feria.

La mayoría de los anuncios, sin embargo, quedaron eclipsados por el que partía como favorito para este congreso, la nueva edición del Samsung Galaxy S, que este año viene en dos versiones: Galaxy S6 y Galaxy S6 Edge.

Ambos tienen especificaciones muy parecidas. Los diferencia la curiosa pantalla del Edge, que se curva en los extremos, como si se derramara por los laterales del teléfono. Es una curva más sutil y menos funcional que la del Galaxy Note Edge presentado el pasado otoño, apenas unos pocos píxeles a cada lado de la pantalla para crear el efecto de amplitud.

Es un diseño fantástico, tal vez el mejor que ha salido de los laboratorios de la empresa coreana. De cerca de impresión de solidez y buenos materiales (mezcla, a diferencia de Galaxys anteriores, metal y plástico). Hay decisiones arriesgadas. Es el primer Galaxy que prescinde de la batería extraíble, no tiene ranuras para tarjetas de expansión y el teléfono pierde la resistencia al agua del Galaxy S5. Aún así, es sin duda un gran salto en una buena dirección.

No es extraño, por tanto, que Samsung haya hecho del diseño la raison d’être de este teléfono. En la presentación de ayer las especificaciones téncicas y el software quedaron en un segundo plano. Y es una lástima porque en el interior del Galaxy S6 y S6 Edge hay tal vez mucho más ingenio condensado que en el exterior. Inaugura una nueva familia de procesadores Exynos (diseñados por Samsung) con tecnología de 14 nm; apuesta por memoria RAM DDR4, más rápida que la que hasta ahora usaba la marca coreana; como almacenamiento utiliza un híbrido de memoria sólida SSD y eMMC; las cámaras (frontal y trasera) presumen de una lente con apertura f/1.9…

Es, en definitiva, lo que no fue el S5. Un teléfono que puede colocarse sin miedo en lo alto del catálogo de la compañía. Tras la presentación, tuve la oportunidad de probarlo brevemente y la sensación que deja es la de ser el resultado de una Samsung en la que algo ha cambiado. (Internet/La Nación)