Opinión

La CTE

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

La noticia de que la Comisión de Tránsito del Ecuador, por una serie de denuncias de irregularidades y actos de corrupción, que los ciudadanos de Santo Domingo de los Tsáchilas solicitaran al Gobierno Central, abandona prácticamente expulsados, el Cantón y la Provincia, lo que definitivamente revela, que sus integrantes perdieron hace rato, su dignidad, el sentido del honor y sobre todo han puesto en grave riesgo sus carreras profesionales en esa institución.

Hay que ser verdaderamente estúpidos, como para no pensar que, si sigue la corrupción, irregularidades, abusos, puede llegar el momento, de que hartos de esos malos elementos, el Gobierno decida liquidar y desaparecer ese nido de ratas. Ineptos, abusivos y torpes elementos, con la excepción de aquellos buenos que apenas son una minoría y aman a su institución, pero que sus jefes son unos mediocres comandantes, entregados a la lujuria, gula, codicia, vagancia y creo sin lugar a equivocarme todos los 7 pecados capitales.

Nadie expulsa de su territorio a una institución que sirve con abnegación y disciplina, que sanciona por cometer una infracción y no por esperar una coima o mordida.

La CTE está en cuidados intensivos, tienen que nuevamente sus miembros pasar por un reentrenamiento y adoctrinamiento intenso, depurar a las ratas de los cuarteles y destacamentos, auditar y controlar los patrimonios, erradicar y castigar a los lover agentes de tránsito, que acosan al elemento uniformado y sin uniforme femenino, y por allí también hay denuncias de algunos mecos acosadores e infiltrados.

Réquiem por la CTE.

Semper Fi.