Opinión

La Corrupción y la falta de Oportunidades.

 Tony Cedeño/Portoviejo

Desde hace 77 años Las Naciones Unidas de manera repetitiva emite directrices y ejecuta acciones en pro de un mundo mejor pero la forma del mundo en sus variantes no ha cambiado en absoluto cuando sigue existiendo pobreza extrema y falta de oportunidades en las clases más desfavorecidas.

Se desembolsan sendas cantidades de viáticos y honorarios para continuar con un presente que no cambia su estructura, más aún, cuando, por negligencia y orgullo los países con más poder económico adquieren armamentos al igual que fabrican armas nucleares cuando, a poca distancia de nosotros, millones de seres humanos viven una honda desesperanza.

La masificación de la falta de valores es tan aguda como lo es la corrupción, como lo es la falta de compromiso y madurez que solo, en contados casos, aúna logros óptimos donde se respetan los derechos humanos y se persigue una convivencia donde las oportunidades en educación, salud y empleo gozan de un índice favorable sostenible y sustentable.

El Índice de percepción de corrupción (IPC) es un índice publicado de forma anual desde 1995 por Transparencia Internacional, organización no gubernamental con sede en Berlín. El índice clasifica a los países «por sus niveles percibidos de corrupción en el sector público», todo ello determinado por las encuestas de opinión y evaluaciones de expertos. El IPC define la corrupción como «el uso indebido del poder público para beneficio privado».

EL IPC de 2021, publicado en enero de 2022, clasifica a aproximadamente 180 países en una escala de 0 (totalmente corrupto) a 100 (totalmente limpio) según la situación determinada para cada país entre mayo de 2020 y mayo de 2021. En la última lista, Dinamarca, Finlandia, Nueva Zelanda, Noruega, Singapur y Suecia se percibieron como las seis naciones menos corruptas del mundo y todos ellos han ocupado un lugar alto de la clasificación, mientras que Sudán del Sur (un país sumido en constantes crisis sociales y económicas, con una puntuación media -ocupando el último puesto de la lista- de 11 sobre 100 en 2021), Siria, Somalia, Venezuela, Yemen y Corea del Norte, con una puntuación por debajo de 16 en todos los casos, son percibidos como los países más corruptos del mundo.

Las valoraciones sobre el índice son mixtas: algunos análisis econométricos del Banco Mundial han determinado que, aunque limitados, los datos del IPC son consistentes.[2] Otras fuentes han señalado posibles fallos metodológicos, limitaciones en la definición de conceptos complejos como la corrupción al ser una «encuesta de encuestas» y no un verdadero análisis de corrupción[3] y «sesgos elitistas y engañosos» por la procedencia de encuestas y personalidades que participan en su elaboración.[4]