Opinión

LA CORRUPCIÓN NO SE COMBATE SOLO CON SANCIONES. SE PREVIENE CON INSTITUCIONES FUERTES.

Sergio Platonoff/Quito LIBERTARIOS

 

 

La lucha contra la corrupción suele concentrarse en investigar y sancionar cuando el daño ya ocurrió.

Es indispensable hacerlo.

Pero existe una pregunta igual de importante:

¿Qué estamos haciendo para evitar que la corrupción ocurra?

Los países con instituciones más sólidas han comprendido que la mejor política anticorrupción no empieza con una investigación penal. Empieza mucho antes, fortaleciendo la integridad institucional y reduciendo las oportunidades para que las irregularidades ocurran.

Prevenir siempre será más eficiente que corregir.

Esto implica desarrollar controles internos efectivos, fortalecer la gestión de riesgos, digitalizar procesos, garantizar transparencia y consolidar un servicio público basado en el mérito y la profesionalización.

La tecnología puede reducir espacios para la discrecionalidad.

La transparencia fortalece la rendición de cuentas.

El mérito mejora la calidad de las decisiones públicas.

Y una cultura institucional basada en la integridad protege mejor los recursos del Estado.

La prevención de la corrupción tampoco es responsabilidad exclusiva de los organismos de control.

Es un compromiso compartido entre las instituciones públicas, el sector privado, la academia, los medios de comunicación y una ciudadanía informada y participativa.

Al final, quizá la pregunta más importante no sea:

¿Cuántos casos de corrupción logramos sancionar?

Sino:

¿Cuántos fuimos capaces de evitar mediante instituciones más fuertes, transparentes y profesionales?

Porque una democracia sólida no se distingue únicamente por su capacidad para castigar la corrupción.

Se distingue, sobre todo, por su capacidad para prevenirla.

¿Cuál considera usted que debería ser la prioridad para fortalecer la integridad y prevenir la corrupción en las instituciones públicas del Ecuador?

Será un gusto leer sus reflexiones.