Opinión

La Comunidad

María Sol Camacho B.

solcamacho@uees.edu.ec

Para establecer algún tipo de definición, nos referimos a un grupo de personas que comparten ciertas características o intereses y que viven en un área geográfica, dentro de una sociedad mayor (Leahy, Cobb y Jones)

Con las personas que comparto lo anteriormente descrito, venimos con historias muy diferentes pero somos parte de un espacio, donde compartimos, risas, lagrimas, triunfos, derrotas, frustraciones, heridas, cicatrices, logros (así sean pequeños) tenemos la libertad de mostrar todas las imperfecciones, miedos, preocupaciones que poseemos y nos rodean; lo que inició como “vinoterapia” para reducir el estrés de la vida cotidiana; se convirtió en una fortaleza, donde nadie quiere aparentar una vida surrealista inexistente, todo lo contrario somos fans del mundo real.

Al hacer memoria de cómo llegamos a formar una comunidad, la respuesta es sencilla: nuestros hijos. Todas estamos sumergidas en el mundo caóticamente hermoso de la maternidad, bien dicen que los niños son una fuente sabiduría; y tengo la convicción que ellos sabían que cada una de nosotras necesitábamos de aquella fantástica, colorida y ruidosa asociación.

Otro aspecto que destaco es la enseñanza, indiscutiblemente hemos aprendido de cada una; pero lo más importante es aquel sentimiento tan magnifico de no sentirse sola, de poder desahogar todo aquellos que nos persigue sin lanzar/recibir piedras, sin poses, simplemente siendo nosotras con eso nos basta y nos enorgullece.

Así que promuevo ampliamente que cada persona forme su comunidad, grupo, tribu, clan, para bienestar personal, mental y emocional; todos nos debemos y merecemos un universo que nos reanime en los días no tan buenos, en los que caminamos cuesta arriba o en círculo.

En lo personal, no puedo estar más feliz con la mía, nuestro ambiente compuesto por: carcajadas, insultos, palabras de aliento, confesiones, sobretodo hermandad; se encuentran en mi lista de lo bueno y por lo que agradezco este año, llegaron a mi vida como serendipia (hallazgo afortunado que no se buscaba), y ya nos visualicé comprando bastones juntas, esta comunidad llegó para quedarse, sostenerse y perdurar con los años.