Opinión

LA BIBLIA, DEBERÍA ESTAR PRESENTE EN CADA HOGAR DEL PAÍS.

María Elena Gómez de Reshuan/Guayaquil

 

Educando al niño en principios, valores y FE, evitaremos castigar al hombre.            

El mundo tiene dos polos opuestos, todos lo sabemos.

Pero, lo que no sabemos y no acabo de comprender es que, como es posible, que, habitando el mismo planeta, seamos tan diametralmente opuestos.

En China se prohíbe leer la Biblia, so pena de ser tomado/llevado preso por tres años, por leer la Biblia y a pesar de ello, el pueblo no abandona su FE y lo hace a escondidas, copiando capítulos enteros que memorizan de inmediato, para poderlos trasmitir a otros.

Nosotros y yo en particular, en mi residencia, en mi casa, tengo TRES BIBLIAS, las herede de mi Abu y también herede la costumbre de leerla, una de ellas permanece prácticamente de adorno, es muy bonita y muy grande, pocas veces la tomo en mis manos, las otras manualitas y sencillas, son las que me acompañan.

Me sugirieron leer, desde el Nuevo Testamento, he empezado por Mateo, lo he leído dos veces, la primera no lo entendí, con la segunda lectura estoy entendiendo mejor lo que leo y me estoy dando cuenta, que la Biblia no es un libro religioso, para nada, he concluido que la Biblia es el manual de instrucciones que pensábamos no teníamos, los seres humanos, pero si lo tenemos, donde con exquisito detalle te van guiando de como debes comportarte, de cómo debes manejar tus finanzas, de cómo debes ayudar al prójimo y en fin una serie de recomendaciones e instrucciones a seguir, donde queda claro que no estamos. En este mundo de casualidad, sino por un propósito especifico.

Yo tenía por costumbre, abrir la Biblia solo para leer el Salmo 23, que se inicia así: Jehová es mi pastor, nada me faltará, en lugares de delicados pastos me hará descansar.

Junto a aguas de reposo, me pastorear. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia, por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra, de muerte. No temeré mal alguno, porque tu estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida. Y en la casa de Jehová morare por largos días.

Otro Salmo que me gusta mucho, es el Salmo 91, que dice: El que habita al abrigo del Altísimo

Mirara bajo la sombra del Omnipotente.

Estos Salmos me traen gratos recuerdos de niñez, donde con sumo respeto observaba, cuando al pie de la puerta de nuestra casa, donde había un atril, reposaba la Biblia y mi madre y abuela, hacían la señal de la cruz y leían estos dos Salmos, antes de salir de casa.

Debo reconocer que perdí la costumbre de hacerlo, hoy lo he retomado.

También he concluido, que, si trabajas para Dios, con fe y pasión, tienes un sueldo fijo, seguro, bonificaciones y gratas sorpresas, que se van multiplicando en forma exponencial, por demás gratificante y bendecido.

A tenerlo muy en cuenta.