Opinión

La Belleza de la Simplicidad en la Vida

Por: Lucy Angélica García Chica

Desde Río de Janeiro/ Brasil, para La Nación de Guayaquil-Ecuador

Para mí, la vida es simple y así debemos vivirla. El ser humano pasa la vida gestionando riquezas, confort y logros materiales, pero en el proceso olvida las cosas más profundas, aquellas que no requieren máscaras para ser bellas. La vida debe ser disfrutada en su pureza y simplicidad.

En nuestra sociedad actual, estamos constantemente rodeados de estímulos y expectativas que nos empujan a perseguir un ideal de éxito y felicidad basado en bienes materiales y estatus social. Nos perdemos en un mar de reglas y convenciones, muchas de ellas absurdas y sin un verdadero impacto en nuestra felicidad genuina. Nos olvidamos de la simpleza de la existencia, de los pequeños momentos que realmente nutren el alma. ¿Por qué tantas reglas absurdas que a nadie le importan?

¿Por qué complicarnos la vida con preocupaciones y afanes innecesarios? Hay una fascinación inherente en las cosas simples que nos rodean y que a menudo pasan desapercibidas. La belleza de un paisaje natural, la serenidad de un crepúsculo a las cinco de la tarde con un matiz de colores impresionante, la silueta imponente de una alta montaña enmarcada en el horizonte abrazando el cielo, o el lago cristalino con gansos traviesos navegando sus aguas.

Estos son los momentos que realmente importan. Son los instantes de conexión con la naturaleza y con nosotros mismos los que nos permiten encontrar un sentido más profundo a nuestra existencia. La simplicidad de un atardecer, la quietud de un bosque, la risa de un niño, o la calidez de un abrazo sincero, son los elementos que componen una vida rica en significado y en auténtica felicidad.

Vivimos en un mundo donde la prisa y la presión por cumplir con expectativas externas nos alejan de nuestra verdadera esencia. Nos olvidamos de detenernos y apreciar la belleza que nos rodea. Sin embargo, cuando nos permitimos vivir de manera más simple, encontramos una paz interior que ninguna riqueza material puede proporcionar.

En última instancia, la vida no se trata de acumular bienes ni de seguir reglas que otros han establecido. Se trata de encontrar alegría en lo cotidiano, de valorar las relaciones auténticas y de conectar con la naturaleza y con nosotros mismos en un nivel más profundo. Vivir de manera simple no significa renunciar a nuestros sueños o aspiraciones, sino más bien encontrar un equilibrio que nos permita disfrutar del viaje, apreciando cada pequeño detalle en el camino.

La vida es simple y hermosa cuando nos despojamos de las complicaciones innecesarias y abrazamos la pureza de la existencia. Al hacerlo, descubrimos que la verdadera riqueza reside en los momentos sencillos y en la conexión genuina con lo que realmente importa.

La Esencia de Vivir con Autenticidad
La simplicidad en la vida no solo se encuentra en la naturaleza, sino también en nuestras interacciones diarias y en la manera en que enfrentamos cada día. En un mundo donde la superficialidad y las apariencias a menudo dominan, ser auténtico y genuino se convierte en un acto de valentía. Vivir con autenticidad significa aceptar y amar nuestra verdadera esencia, sin intentar ajustarnos a moldes impuestos por otros.

A menudo, nos sentimos presionados para ser alguien que no somos, para cumplir con expectativas que no resuenan con nuestra verdadera naturaleza. Esta desconexión con nosotros mismos nos lleva a una vida de insatisfacción y constante búsqueda de algo que parece inalcanzable. Sin embargo, cuando nos permitimos ser quienes realmente somos, encontramos una libertad y una paz que son invaluables.

La autenticidad nos permite crear relaciones más profundas y significativas. Cuando interactuamos desde un lugar de verdad y transparencia, nuestras conexiones con los demás se vuelven más ricas y auténticas. Ya no necesitamos fingir ni usar máscaras; podemos mostrarnos tal y como somos, y ser aceptados por ello.

Además, la simplicidad y la autenticidad nos invitan a vivir en el presente. En lugar de preocuparnos por el pasado o el futuro, podemos disfrutar de cada momento tal y como es. El presente es donde la vida realmente ocurre, y es en estos momentos presentes donde encontramos la verdadera felicidad.

Una vida simple y auténtica nos brinda la oportunidad de redescubrir nuestros verdaderos valores y pasiones. Nos permite reconectar con lo que realmente importa y dejar de lado lo superfluo. Al hacerlo, encontramos una nueva perspectiva sobre lo que significa vivir plenamente. No se trata de renunciar a nuestras aspiraciones, sino de perseguirlas desde un lugar de sinceridad y propósito. Alinear nuestros sueños y metas con nuestra verdadera esencia nos lleva a una vida más coherente y satisfactoria.

Nos permite encontrar un sentido de propósito que va más allá de los logros materiales. La simplicidad y la autenticidad son, en esencia, un regreso a lo esencial, a lo que realmente somos. Nos recuerdan que la vida no necesita ser complicada para ser significativa. Al contrario, en la sencillez encontramos una riqueza de experiencias y emociones que nutren nuestra alma.

La autora es docente, poeta y Columnista internacional.