Opinión

La basura en Internet

Juan Javier Campoverde

jj_campoverde@hotmail.com

@JuanCalambre

Millones de personas en el mundo usamos internet, muchos en la palma de la mano. La información transita a escala global en ese mundo conocido como 2.0. Es un fenómeno que afecta directamente a la comunicación, no solo en el alcance sino en la calidad: cada vez más gente se conoce por redes sociales.

En su momento, los celulares también innovaron el mundo de la comunicación. Ahora, los teléfonos con conexión a internet son un combo. Además del acceso al correo, ofrecen características como mensajería basada en aplicaciones web para enviar y recibir texto, notas de voz, fotos, formar grupos de chat, etc.

Esta realidad, aunque sea virtual, es parte de nuestro entorno, del mundo 1.0. Al interactuar con ella es importante mantener los mismos valores y principios con los que actuamos en la vida cotidiana.

El virtual es un mundo extenso y profundo que supone ciertas responsabilidades. Ser fiel a los principios y coherente con los valores entre ambos mundos ya es una responsabilidad. Y así como no botamos basura a la calle, tampoco deberíamos hacerlo en la red. Porque ésta es más difícil de limpiar, allí todo se expande rápidamente y sus huellas nunca se borran.

Es cierto que el internet ya está lleno de basura. Pero no por eso vamos a restar. Responsabilidad no solo significa poner límites a la navegación de los hijos, también es compartir información verificada cuando se trata de temas serios.

Bancos quebrados, niños de nueve años aprendiendo educación sexual con dibujos explícitos, droga en un roll de canela; el internet está lleno de esto y más, solo en mi entorno. Son falsos rumores que nacen cada día en la red y existe gente que los comparte, dándoles vida.

Chismear vía grupo de chat es el nuevo entretenimiento; permite revelar malos ortógrafos, lanzar perjurio, y compartir prácticamente todo. No obstante, debemos recordar que propagar información falsa en internet es como tirar basura frente a la propia casa, sin mencionar el ser cómplice de un engaño.

No todos son tan ingenuos para creer lo primero que leen en internet; sin embargo, los ejemplos citados provienen de personas con educación y acceso al mundo, y son comunes en mi entorno.
Las ideologías, cuando entran al terreno virtual, corren el riesgo de convertirse en chismes; y eso ha pasado ahora, cuando fanáticos exageran una verdad o tuercen una mentira con el fin de adecuarla a una idea. En internet no resulta, tarde o temprano se descubre. Pero aunque se descubra y la historia se retracte, la información basura queda para siempre en la red.

Las opiniones vertidas en el medio son de responsabilidad del autor.