Opinión

La ausencia de autoridad, provoca la degeneración…

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

Al parecer la libertad de expresión, el derecho al disenso, la introducción de nuevas doctrinas de género, de expresiones corporales, de arte, música, y otras manifestaciones, están sepultando lo hermoso, lo bello, lo natural, por verdaderas abominaciones producto de ese libertinaje basado de que todo depende desde el cristal con que miremos o se mire…

No hay por ejemplo en las nuevas creaciones musicales de los jóvenes, ninguna canción que no utilice expresiones vulgares, soeces, insultos, amenazas, así como en el baile el manoseo, insinuaciones sexuales, en evidentes movimientos eróticos y hasta denigrantes para sus actores, hoy son la moda, el nuevo estilo vanguardista, la nueva genialidad…

A través de las redes participé de una exhibición de muestra pictórica, y cuál mi sorpresa, la mayoría de los cuadros hacía referencia a situaciones esquizofrénicas, locura, muerte, tragedia, asesinatos, violencia.

Al parecer el mundo le rinde pleitesía a la muerte, a la violencia, a las drogas, a los bajos instintos, a la crueldad, no hay películas en que no esté presente el uso de drogas, alcohol, violencia, sexo, y como somos conejillos de india de los grandes laboratorios corporativos del consumismo y de la intoxicación, la declinación y perversión de nuestros jóvenes y de la raza humana en general, nos arrastra hacia un abismo infernal…

Sodoma y Gomorra, es el pasaje que la Biblia, el principal libro de las tres principales religiones monoteístas del mundo nos enseña, que la humanidad no puede escapar a su propia destrucción, cuando deja en libertad absoluta a qué todos hagan de su vida lo que les da la gana, sin poner freno a tanta locura y atrevimiento desenfrenado con total indiferencia.

No queda más que volver, a aquellas viejas normas que nos fueron impuestas con autoridad, pero a su vez con amor, por nuestros padres. Y es la ausencia de la autoridad y de la presencia física y moral de los padres en sus hogares y en el control no solo de dónde están nuestros hijos, sino además con quiénes se conectan en las redes, en el internet, en qué mundo virtual vive y conviven, lo que está distorsionando aceleradamente el concepto mismo de muchos principios, valores, del respeto, convivencia en armonía y de la misma dignidad humana…

Exigir autoridad y censura es lo mínimo que podemos pedir, de parte de los que todavía no hemos sido consumido, por esta infernal y atrevida carrera degradante demencial, y conservamos algo de cordura, sensatez, racionalidad,

La ausencia de autoridad, y el imperio del libertinaje, degrada todo lo hermoso y los más altos valores del arte, y de las más bellas expresiones de lo natural, del amor, del romanticismo hemos caído a la bestialidad, de la racionalidad a la alucinación, de lo espiritual a lo vulgarmente obsceno, somos una patética semblanza de lo que será el hombre del futuro o lo que quede de él, porque hasta en eso, hay evidentes manifestaciones de que no estamos conformes con nuestra apariencia, hay quienes quieren ser culebras, sapos, insectos, o el hombre mujer, y la mujer hombre, en definitiva el yo natural pervertido en su esencia y aparecía…

Hacia donde vamos es a la perdición y exterminio de la raza humana, que, ante tanta irracionalidad, acabará por aprisionar el botón del holocausto nuclear, dejando en la nada nuestra presencia y patética existencia.

Semper Fi.