Opinión

La Armada salvaguardando la vida humana en el mar

Raúl Hidalgo Zambrano/Guayaquil.

El día lunes 27 de mayo circuló un boletín de prensa, emitido desde la unidad de comunicación de social de la Dirección Nacional de los Espacios Acuáticos (DIRNEA), en el que, se puede apreciar el cumplimiento de tres misiones: la primera, la captura de una embarcación semi sumergible que transportaba droga; la segunda, el salvamento de los náufragos producto del hundimiento de la lancha guardacostas que capturó y remolcaba al semi sumergible y; la tercera, la operación de búsqueda y rescate entre centros coordinadores de varios países y sus unidades, además de un buque pesquero y un mercante.

Para el cumplimiento de las misiones es necesario conocer las leyes internacionales de la Organización Marítima Internacional (OMI) de la ONU, para cooperación entre Estados para seguridad marítima; el Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida Humana en el Mar (SOLAS), al que se incorporó el Código Internacional para la Protección de los Buques y de las Instalaciones Portuarias (Código PBIP), para evitar acciones terroristas e introducción de mercaderías ilegales y; el Convenio Internacional sobre normas de formación, titulación y guardia para la gente de mar.

En el marco nacional, en Ecuador rige la Ley Orgánica de Navegación, Gestión de Seguridad y Protección Marítima, que designa a la Armada del Ecuador como Autoridad Marítima Nacional, con objetivos de otorgar seguridad marítima y controlar los actos ilícitos, estos deben ser cumplidos por la DIRNEA y su Cuerpo de Guardacostas. Esta ley está en concordancia con las leyes internacionales.

Si bien es cierto, que se produjo el hundimiento de una lancha guardacostas, cabe decir que es una pérdida material, que debe estar, asegurada como manda la ley. Sobre las causas del hundimiento hay que esperar las conclusiones de la comisión investigadora de accidentes.

Lo importante es que se salvaron vidas por: la oportuna decisión del comandante de la lancha guardacostas que ordenó el zafarrancho de abandono, la adecuada preparación de la tripulación para desenganchar las boyas al mar y saltar al agua a tiempo, el buen cumplimiento de los protocolos para comunicar la emergencia por los canales de comunicaciones pertinentes. Además, por el profesionalismo de los miembros de la guardia de los centros coordinadores de búsqueda y salvamento de Ecuador, EE. UU. y Perú. Al mismo tiempo, por la participación de la aeronave de Colombia, de los dos buques de la Armada del Ecuador, del buque mercante y sobre todo el buque pesquero “Amalis” que llegó primero al salvataje.

Es de recordar la frase imperativa en los planes de operaciones de la Armada, que dispone a los comandantes de los buques lo siguiente: La seguridad del personal primará siempre sobre una pérdida material; la que deja claro que el material perdido se puede recuperar, la vida jamás.

En conclusión, la Armada del Ecuador cumplió con el objetivo supremo de salvaguardar la vida humana en el mar (BZ). Sin embargo, esta experiencia debe servir para no priorizar el remolcar las embarcaciones narco, ¡estas deberían ir al fondo del mar, estamos en guerra!