LA AGROSOSTENIBILIDAD.
Ing. Agr. Mauro Erazo Vélez. Presidente del Foro Agropecuario Ecuatoriano. Presidente de la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Ecuador. Docente Universitario
La agrosostenibilidad no es una moda ni un simple concepto técnico; es una necesidad urgente para garantizar la permanencia de la producción agrícola sin comprometer la vida, la sociedad y los ecosistemas. En esencia, implica producir alimentos de manera eficiente y responsable, entendiendo que el campo no es una fábrica aislada, sino un sistema vivo profundamente interconectado.
Hoy, más que nunca, el agro enfrenta una tensión crítica: producir más para alimentar a una población creciente, pero sin degradar los recursos naturales ni profundizar las desigualdades rurales. Esta contradicción refleja lo que algunos autores denominan una “sostenibilidad fragmentada”, donde se prioriza la rentabilidad inmediata mientras se trasladan costos al ambiente o a las comunidades. En ese sentido, no toda producción “eficiente” es sostenible, y no todo crecimiento agrícola garantiza desarrollo real.
Una de las ideas más potentes es que no puede existir sostenibilidad si esta beneficia a unos pocos a costa del deterioro de otros. Como se plantea, ninguna sostenibilidad es auténtica si destruye las bases que permiten la vida compartida . Aplicado al agro, esto significa que no es sostenible un modelo que agota suelos, contamina el agua o precariza al productor, aunque sea rentable en el corto plazo.
La agrosostenibilidad, entonces, debe entenderse desde varias dimensiones inseparables. En lo ambiental, implica conservar suelos, biodiversidad y recursos hídricos. En lo económico, exige rentabilidad, pero con equidad y estabilidad en el tiempo. En lo social, demanda condiciones dignas para productores y trabajadores rurales. Y en lo institucional, requiere reglas claras, transparencia y políticas públicas coherentes.
Además, el componente ético es determinante. En la cadena agroalimentaria, no basta con producir; es necesario preguntarse cómo se produce y quién asume los costos. La evidencia muestra que ninguna empresa puede prosperar en una sociedad deteriorada, donde hay desigualdad, crisis ambiental e instituciones débiles. Esto aplica directamente al agro: sin territorios rurales fuertes, sin productores sostenibles y sin ecosistemas sanos, no hay un futuro productivo.
La agrosostenibilidad también implica cambiar el enfoque empresarial. Ya no se trata solo de maximizar ganancias, sino de generar valor compartido: producir con calidad, respetar el ambiente y fortalecer las comunidades. Esto incluye adoptar tecnologías responsables, certificaciones, buenas prácticas agrícolas y modelos de economía circular.
En conclusión, la agrosostenibilidad es un nuevo pacto entre producción y vida. No se trata solo de resistir, sino de perdurar con equilibrio. El futuro del agro dependerá de nuestra capacidad de comprender que la productividad sin sostenibilidad es pan para hoy y hambre para mañana. Solo una agricultura que cuide la tierra, valore al productor y respete a la sociedad podrá sostenerse en el tiempo.
