Opinión

La actual coyuntura política

Estos días se sucedieron nuevos acontecimientos políticos que marcaron el escenario político nacional: la destitución del General Manini Ríos, el retorno a la vida política activa de Julio María Sanguinetti y un plenario, extraordinariamente unitario, de carácter programático en el Frente Amplio.

El Presidente de la República destituyó al comandante en jefe del Ejército por sus diversas declaraciones políticas, las últimas atacando duramente al Poder Judicial. Mi interpretación de este acontecimiento es que Manini Ríos hizo estas duras, agresivas, irrespetuosas e intolerantes declaraciones para que fuera destituido y quedar como víctima de la situación.

Tabaré Vázquez lo destituyó correctamente, aunque posiblemente lo debió hacer con anterioridad por otras declaraciones, que muy poco tienen que ver con el estilo de la política uruguaya. Una vez destituido Manini Ríos está recibiendo invitaciones para participar directamente en la vida política del país.

El avance de la extrema derecha en el campo internacional y regional, seguramente lo motiven a prestarse como candidato. Entiendo que la sociedad uruguaya está lejos de ser atraída por la extrema derecha. Si va a ser candidato por un nuevo partido, es difícil que pueda tener éxito. De todas maneras sus terribles declaraciones conmovieron al sistema político uruguayo.

Algunos políticos de la oposición no valoraron que las absurdas declaraciones de Manini Ríos estaban afectando las instituciones democráticas, por la que los uruguayos nos sentimos muy orgullosos de su existencia y permanencia. Pasamos una situación relativamente grave que espero sea superada en plazos cortos.

A los 83 años y con total lucidez, vuelve a ser candidato a la Presidencia de la República por el Partido Colorado Julio Sanguinetti. No va a llegar a ser presidente por tercera vez. Su objetivo central es que el Frente Amplio no logre su cuarto gobierno consecutivo. Aspira participar en una coalición con el Partido Nacional y colaborar activamente en ese nuevo gobierno.

Es un político de alto nivel que remueve al sistema político nacional, que intenta que viejos batllistas, hoy votantes del FA, retornen al Partido Colorado. Sus declaraciones son muy antifrentistas, muy agresivas. A veces quiere presentarse como socialdemócrata, otras veces quiere ubicarse en el centro del espectro político, pero básicamente es un político de centro derecha. La extrema derecha recibe a Manini Ríos, la derecha recibe a Sanguinetti. El cuadro político sufre modificaciones en la actual coyuntura.

Mientras tanto, los cuatro precandidatos del Frente Amplio continúan sus tareas políticas en un clima de unidad frentista, que quedó claramente de manifiesto en las tareas programáticas. Después del Congreso de diciembre pasado, quedaron 60 mociones sin el tratamiento correspondiente.

En el Secretariado se ordenaron y se analizaron con un espíritu unitario excepcional. Sectores y bases realizaron los esfuerzos correspondientes para que el plenario del 16 de marzo tuviera las mínimas controversias posibles. El éxito de las tareas del Secretariado fue total. Prácticamente el Plenario votó por unanimidad o casi por unanimidad todos los acuerdos alcanzados en el Secretariado.

Los grandes medios de comunicación hicieron los máximos esfuerzos por buscar controversias, conflictos, contradicciones como hacen diariamente con el gobierno del FA y con la fuerza política. La unidad primó notablemente y el Frente Amplio concluyó sus tareas programáticas en un clima muy unitario, con una moción votada por aclamación y con aplausos, por la conmemoración de la salida de la cárcel del General Líber Seregni el 19 de marzo de 1984.

El Frente Amplio es la única fuerza política que lleva adelante un programa común y se distingue con nitidez del resto de los partidos políticos. Estos elementos de unidad son los que distinguen a la izquierda uruguaya de la izquierda internacional y regional y por ello, aparece como un movimiento político paradigmático.

El Uruguay vive en democracia plena, donde hay elecciones libres y limpias, donde se respetan todas las libertades, donde rige el estado de derecho, donde hay independencia de los tres poderes del Estado, donde los militares en actividad no pueden participar en la vida política, donde los gobiernos del Frente Amplio han avanzado hacia la igualdad con logros muy relevantes que Tabaré Vázquez marcó con nitidez en su discurso en el Antel Arena, donde la extrema derecha, con militares o sin militares, tiene muy poca chance.

Sin duda, el Frente Amplio es merecedor de un cuarto gobierno consecutivo para seguir avanzando en los derechos ciudadanos y humanos, y continuar las significativas mejoras económicas y sociales.

Por Alberto Couriel, Analista/Uruguay