La actividad física en la piscina favorece el neurodesarrollo del bebé
La Universidad de Granada coordina un novedoso programa sobre actividad física para favorecer el neurodesarrollo del recién nacido.
ESPAÑA. Mejora su desarrollo psicomotor, fortalece el sistema cardiocirculatorio, el desarrollo del sistema inmunológico e incluso el cociente intelectual. A pesar de su cortísima edad, ya que algunos apenas han cumplido cuatro meses, puede decirse que los bebés que participan en la piscina en un novedoso programa sobre actividad física para favorecer su neurodesarrollo, empiezan ya a moverse como auténticos peces en el agua.
La catedrática de la Universidad de Granada María José Aguilar coordina un grupo de investigación multidisciplinar para llevar a cabo este proyecto, que desarrolla algunas de sus actividades en la piscina climatizada del Hospital de Traumatología de la capital. El programa acuático contribuirá a que el desarrollo psicomotor sea más rápido.
Los recién nacidos se sienten habituados al medio acuático gracias a las características del agua, su temperatura y a la similitud con el útero materno, explica Aguilar, quien subraya la importancia del ejercicio físico para el aprendizaje y la adaptación general del niño al ambiente en el que se desarrolla.
Ante un sistema nervioso central de los bebés todavía inmaduros, el programa pretende contribuir al desarrollo del denominado «sistema nervioso autónomo», que regula las funciones de los órganos internos y que responde a reflejos más primitivos.
«El desarrollo psicomotor de un niño normal es muy progresivo. Primero se tiene que voltear, después empezará a cogerse, se elevará y finalmente andará», detalla Aguilar, que cree que el programa acuático contribuirá a que todo ese proceso sea más rápido. «Aquí trabajamos el juego, los relaciones sociales, la emotividad y la afectividad con los padres», añade la investigadora principal, que aconseja a los participantes adultos no mostrar miedo nunca, haga lo que haga el niño. A falta de que la investigación avance, Aguilar señala que los test que los niños están pasando ponen de manifiesto un desarrollo psicomotor más adelantado o evolucionado para lo que sería propio de su edad.
La psicomotricidad de mi hija está por encima de las de su edad. Entre los beneficios de esa actividad física para el bebé se encuentran un mejor desarrollo psicomotor, un fortalecimiento del sistema cardiocirculatorio, el desarrollo del sistema inmunológico e incluso el aumento del cociente intelectual. El programa mejora igualmente la relación afectivo-cognitiva, acelera el inicio de la socialización, implica mayores habilidades vitales de supervivencia y les ayuda a relajarse y a sentirse más seguros. (Internet/ La Nación)