Juicio de lesa humanidad para militares y policías; impunidad y altares para los terroristas
Por: Cmte. Raúl Hidalgo Zambrano/Guayaquil.
El libro “Terrorismo y Subversión” y la frase “La verdad que o se ha dicho” (2010) lo escribió la Comisión de Defensa Jurídico-Institucional de la Policía Nacional de Ecuador, conformada por un grupo de oficiales de alto rango de la Policía Nacional en servicio pasivo. Desde la perspectiva policial, contrarresta las narrativas que minimizan el rol del terrorismo y la subversión del informe de la Comisión de la Verdad (2010), el cual maximiza las supuestas violaciones a los derechos humanos durante el gobierno de León Febres Cordero (1984-1988). Los subversivos de Alfaro Vive Carajo (AVC) lograron en el gobierno de Rafael Correa que ordene la conformación de la Comisión, cuyo informe se sesga en contra de los militares y policías que impidieron que la subversión y el terrorismo se impusieran en la década de los 80.
Algunos analistas consideran que Ecuador atravesó una segunda ola revolucionaria en las décadas de los 70 y 80, con las acciones de AVC y Montoneras Patria Libre, varios militantes entrenados en Libia, Nicaragua, Cuba y Colombia con enfoque a la guerrilla urbana. Asimismo, consideran que la primera ola revolucionaria ocurrió en la década de los 60, con la formación del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), varios miembros entrenados en Cuba bajo su ídolo el Che Guevara, enfocados en la guerrilla rural. No llegó la tercera ola revolucionaria, sino el tsunami de la “revolución ciudadana”, cuyas consecuencias nefastas las estamos viviendo.
El libro detalla las acciones de AVC autofinanciados por asaltos a bancos y secuestros. Concentraron sus acciones terroristas en Quito y Guayaquil, realizando secuestros, asesinatos, robos bancarios y emblemáticos como las espadas de Alfaro. Atacaron y asesinaron a varios agentes de seguridad y ejecutaron sabotajes al sistema eléctrico.
Uno de sus objetivos era formar parte del Batallón América junto a los movimientos subversivos de los países de la región. Tenían como ejemplo lo que ocurría en el ejemplo en Colombia, donde los grupos subversivos del M19 y las FARC se habían consolidado a sangre y terror; así como, en Perú, había un incremento del terrorismo por parte de Sendero Luminoso. Ventajosamente, en Ecuador el gobierno de Febres Cordero, junto a las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, impidió que AVC se consolide y siga regando sangre ecuatoriana.
En estos momentos está en curso un juicio por el delito de lesa humanidad contra varios militares y policías que hace 40 años impidieron que el terrorismo de AVC se imponga sobre el Estado. Ojalá los jueces de la Sala Especializada de lo Penal, Penal Militar, Policial y Tránsito de la Corte Nacional de Justicia (CNJ) no terminen contribuyendo con la impunidad de los terroristas. Sería un mal precedente histórico.
Los ecuatorianos, el presidente de la República, los miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, debemos estar atentos a esta pretensión de subversivos y terroristas.
