Opinión

Juan Dongo Caraza: Búsqueda permanente del éxito

Silvio Devoto Passano

sidepaderby@hotmail.com

Siendo generalmente el tiempo autor de muchas injusticias por su permanente afán de pretender borrar de la memoria nombres, hechos y fechas de importancia, en nuestro deseo de ser justos con la historia de la hípica ecuatoriana, esta vez en el caso específico de los profesionales, queremos recordar a los tres jinetes extranjeros que mayor número de victorias alcanzaron en nuestros hipódromos, en orden cronológico  señalamos al chileno Patricio Correa Allende, y los peruanos Teodoro Cáceres Asencio y Juan Dongo Caraza.

Nos vamos a referir en este número a Juan Dongo Caraza, un arequipeño nacido el 29 de Agosto de 1941, hijo de un hacendado de la zona que inculcó en él un acendrado amor a los animales, especialmente al caballo.

Juan comenzó a montar caballo de su señor padre, gran aficionado a la hípica, de manera preferente a los “callejones” o “cuadreras”, y a los ocho años de edad se subía en los mestizos nacidos y criados en la chacra familiar, soñando con llegar a ser algún día jinete, cada vez   con más deseos al escuchar las transmisiones radiales de las carreras de Lima y Arequipa.

Posteriormente es llevado a Lima a continuar sus estudios aprovechando los domingos para una escapada a ver las carreras en “San Felipe”, el desaparecido hipódromo que poco después le abriría sus puertas para ingresar a la escuela de jinetes que dirigía Humberto Herrera.

Enamorado de los purasangres desde el primer día que los vio en el hipódromo, contó con la suerte  de encontrar  “un padrino de lujo”, Alejandro Hernández, el preparador del incomparable Río Pallanga.

La escuela de jinetes fue cerrada poco tiempo después por irregularidades que no vienen al caso recordar y los aspirantes a aprendices comenzaron a abandonar los corrales, tomando Dongo la decisión de ir a Chiclayo, al hipódromo “Santa Victoria” donde conoció a Melitón López (+), Nerón La Madrid y Adolfo Sánchez, este último luego gran  triunfador  en los hipódromos argentinos conduciendo entre otros a los crack  Gobernado y Charoláis.

Retornó en 1962 a Lima y bajo el auspicio de uno de los mejores preparadores en la historia del turf peruano, don Roberto Castelli, rinde examen en “Monterrico” y sale a correr el 29 de junio de 1963.  Era una época de grandes jinetes, Sergio Vera, Oscar Gómez, Adolfo González, Pablo Alquinta,  Arturo Morales, Modesto Alania y muchos más, cerca de cien patentados, y se hacía cada día más difícil alcanzar el éxito, su primera victoria, que se dio un mes después  sobre la silla de Royalis, entrenado por el antes mencionado Castelli.

Toma la recta, continúa ganando, hasta que es suspendido por un año, retornado luego de la sanción para alcanzar prontamente “el doctorado” mereciendo además la nominación de ‘aprendiz del año’. Llega a ser sexto en la estadística corriendo seguido para uno de los mejores entrenadores de entonces, Luis Palma, que como justo premio a su trabajo diario le concede varias montas semanalmente.

Entre sus mejores victorias, en “Monterrico” está la clásica alcanzada con Betin, del stud “Tania” en 1400 metros.

Su venida al Ecuador

En Lima conoció a Eduardo Jairala que visitaba con frecuencia “Monterrico” comprando caballos para traer a Ecuador y recibió de él mas de una invitación para venir a correr en Ecuador.

Finalmente, con la ayuda de Gustavo Frías (+), lo convenció arribando al país en agosto de 1979. Sus comienzos en el “Santa Cecilia” no fueron buenos, la fortuna no lo acompañaba y el público de la Popular le gritaba “cafuringa” por aquel “paquetazo” brasilero que trajo Barcelona. Pero, el tesón, la firme voluntad de ganar, de no volver derrotado a su país, y la ayuda de Félix Luque (+) que cuidaba una buena cuadra, lo de “cafuringa” se fue olvidando al año siguiente, 1979, cuando ganó la estadística en el “Costa Azul”, éxito que repetirá en cuatro temporadas consecutivas.

Juan Dongo guarda especial gratitud a Fernando Fiore Garay que le confió los caballos de “El Silencioso” con los que obtuvo numerosas victorias.

Sus mejores triunfos

“La primera carrera clásica en Ecuador fue con el ejemplar Gran Coraje, también gané el “Barcelona S.C.” conduciendo a Ratón Miguelito del Stud “Walt Disney” y disfruté sobremanera con Puente Roto de “El Gordito” ganando el “Clausura” también en el hipódromo de Salinas y el “Apertura” de Buijo con el mismo caballo”.

A ellos debe sumar dos Triples Coronas, la primera con Gatita del Stud “Cuqui” en el “Carlos Aguirre Avilés” y la segunda con Dictador que entrenaba Abel Vaca y los clásicos logrados sobre el sillín de Yeyé. El primero corría para el Stud “El Negro” y el segundo para el “Cambisic”.

Con el crack  Mientras Tanto ganó tres pruebas clásica empatando una de ellas con L’  Etendart.  Justamente conduciendo a éste se encontró una carrera increíble, venía a doscientos metros del puntero Capiro, gran favorito, cuyo jinete Luis Zambrano rodó y se encontró la carrera.

Son cosas de la hípica, a veces  se pierden carreras que parecen seguras y otras se encuentran victorias impensadas.

Juan  Dongo preparador

Un poco molesto por comentarios injustos perdido un clásico Regata, ganando luego con Huracán de la misma cuadra decidió retirarse de la profesión recibiendo prontamente propuestas para ejercer como preparador.  Muy apegado siempre a los caballos y amigo de estar a diario junto a preparadores capacitados, había aprendido mucho sobre el cuidado y entrenamiento y comenzó una nueva etapa en su vida.

Comenzó con los caballos de la familia Izquierdo y posteriormente recibió la cuadra “Los Tigres, de Carlos Ponce Guzmán, que tuvo en A Daring Belle  a la gran campeona de Buijo.

Años después   partió a USA, donde tras ser  galopador pasó a cuidar caballos y está esperando la jubilación como justo premio a su esfuerzo de tantos años.

Escapando al frío del invierno norteamericano visita Guayaquil donde están sus afectos y sus amigos, recogemos unas declaraciones suyas formuladas hace cerca de dos décadas a “La Segunda”.

“En Guayaquil, ciudad que me acogió con agrado, he cosechado grandes amigos como Juanito Achi, y personas muy atentas como el Dr. Nino Cassanello, Jorge,  Vicente y José Bermúdez, la familia Escala, Salomón Dumani y Silvio Devoto Jr., además de los periodistas hípicos que me respaldaron como jinete y confían en mí como preparador”

Decíamos al iniciar este artículo que hablaríamos de uno de los tres jinetes extranjeros más ganadores de carrera en nuestros hipódromos, finalizando el mismo añadiendo que más allá , mucho más allá de ser un jinete victorioso fue siempre un gran profesional y una excelente persona, un hombre de bien que dejo bien puesto su nombre en los sitios donde vivió. De manera especial en esta hípica ecuatoriana que lo tiene entre sus mejores referentes.

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