Opinión

JORGE GLAS Y LA SOBRESALIENTE ESTRATEGIA “HAZTE EL LOCO”

Comandante Raúl Hidalgo Zambrano/Guayaquil.

Jorge Glass, exvicepresidente de Ecuador, cumplía prisión por ser sentenciado en varias causas relativas a apropiarse de dineros públicos cuando ejercía el poder político junto al expresidente Correa y otros de la “revolución ciudadana”, hasta que encontró la sobresaliente estrategia en la frase popular “hazte el loco”, para salir.

¿Hubo engaño, de psicólogos o psiquiatras particulares con el aval de los del ministerio de salud, en el certificado médico reservado sobre el posible desequilibrio mental de Glas?, será difícil probar. El diagnóstico depende de la evaluación subjetiva de psicólogos y psiquiatras; así lo determinó en un experimento, David Rosenhan (1929-2012), psicólogo estadounidense; se infiltró junto a siete personas sanas física y mentalmente en centros psiquiátricos: tres psicólogos, un psiquiatra, un pediatra, una ama de casa, un pintor y él, con el cuento de que sufrían alucinaciones acústicas y signos de crisis existencial (mi vida vacía y hueca). Evaluados recibieron el diagnóstico de esquizofrenia (comúnmente, locura), una vez ingresados actuaron normalmente y declararon estar bien, ya no escuchaban las voces inquietantes de antes; salieron entre 8 y 60 días, con el diagnóstico «pacientes de esquizofrenia en remisión».

Locura general causó en nuestra sociedad que no alcanza a comprender cómo las autoridades del Estado no pudieron hacer nada, contra la estrategia “Jorge, hazte el loco”, que logró sacar a Glas de la cárcel de Latacunga; quien, al salir demostró estar buena condición física y sin señales visibles de un comportamiento mental anormal; saludó con personas, abrazó, y fue vitoreado por un grupos de simpatizantes locos de alegría, que le tenían preparado un recorrido por ciudades y terminó en una concentración política en la ciudad de Guayaquil. Hoy va camino a mártir.

¿Se hicieron los enajenados quienes permanecieron sordos, ciegos, mudos y sorprendidos por la acción del “habeas corpus” o talvez hubo un acuerdo que implicó a ciertas autoridades del poder ejecutivo y algunos funcionaros del poder judicial?

Lo cierto es que la estrategia funcionó perfectamente y deja la ruta despejada a otros sentenciados por la justicia, quienes también estarán salivando la alegría de la impunidad, pues, deben haber escuchado el sonido de la famosa campana que el fisiológico ruso, Iván Pávlov (1849-1936), usó en su experimento para demostrar el reflejo condicionado. El campanazo fue en Manglaralto, provincia de Santa Elena, Ecuador.

El exvicepresidente sentenciado por sobornos, no formó parte del experimento de Rosenhan ni de Pávlot, pero encontró en nuestra realidad psiquiatras privados y públicos del ministerio de salud, autoridades de la función Ejecutiva y Judicial, locos por el poder político o quizás por dinero.

Un amigo activista de los derechos humanos que ha visitado las cárceles para cumplir su tarea, me contó que leyó la siguiente frase: «En este lugar maldito, donde reina la injusticia no se castiga el delito, sino la pobreza», resume la realidad e impacta el alma. ¿El gobierno escuchará nuestras voces? ¿Estamos locos?